Todos somos muy ignorantes. Lo que ocurre es que no todos ignoramos las mismas cosas.
La hipocresía es un homenaje que el vicio rinde a la virtud.
El avaro visita su tesoro para recordarle que es su dueño, carcelero de su moneda.
Me opongo a la violencia, porque cuando parece causar el bien, éste sólo es temporal; el mal que causa es permanente.
La violencia jamás resuelve los conflictos, ni siquiera disminuye sus consecuencias dramáticas.
La pereza viaja tan despacio que la pobreza no tarda en alcanzarla.
Nuestras virtudes son, a menudo, hijas bastardas de nuestros vicios.
Estupidez humana. Humana sobra, realmente los únicos estúpidos son los hombres.
Poco bueno habrá hecho en su vida quien no sepa de ingratitudes.
Cuando se puede evitar un mal, es necio aceptarlo.
Los vicios vienen como pasajeros, nos visitan como huéspedes y se quedan como amos.
Quien tiene muchos vicios, tiene muchos amos.
La ingratitud proviene, quizás, de la imposibilidad de pagar.
Los hombres mediocres, que no saben qué hacer con su vida, suelen desear tener otra vida más larga e infinita.
El cobarde sólo amenaza cuando está a salvo.
No existe pasión más poderosa que la pasión de la pereza.
Lo malo de fingir ser bueno es que es pésimo.
Lo más aburrido del mal es que acostumbra a uno.
No hagáis el mal y no existirá.
Ningún pesimista ha descubierto nunca el secreto de las estrellas, ni navegado hacia una tierra desconocida, ni abierto una nueva esperanza en el corazón humano.
El glotón es el sujeto menos estimable de la gastronomía, porque ignora su principio elemental: ¡El arte sublime de masticar!
La mediocridad es lo excelente para los mediocres.
Me he dado cuenta de que la mayoría de la gente está demasiado preocupada con su propia vida para dedicar a los demás el menor pensamiento.
Si somos arrastrados a Cristo, creemos sin querer; se usa entonces la violencia, no la libertad.
Acusar a la maldad de los tiempos es excusarnos a nosotros mismos.
La mayoría de las personas abandonan sus vicios sólo cuando les causan molestias.
La ignorancia siempre está dispuesta a admirarse.
Existen empresas en las cuales el verdadero método lo constituyen un cierto y cuidadoso desorden.
Más celos da a la maldad la virtud que el vicio.
Cuando el diablo no tiene qué hacer, con el rabo mata moscas.