Por la calle del después se llega a la plaza de nunca.
Más vale un minuto de vida franca y sincera que cien años de hipocresía.
Nada se puede aceptar de un malvado, so pena de envilecerse.
Nada más hipócrita que la eliminación de la hipocresía.
Cuando el hombre se mira mucho a sí mismo, llega a no saber cuál es su cara y cuál es su careta.
Hay que dejar la vanidad a quienes no tienen otra cosa que exhibir.
¿Qué locura o qué desatino me lleva a contar las faltas ajenas, teniendo tanto que decir de las mías?
El cinismo consiste en ver las cosas como realmente son, y no como se quiere que sean.
La espiral de la violencia solo la detiene el milagro del perdón.
Nada hay más terrible que una ignorancia activa.
La ignorancia y el error son manantiales de mal humor.
El mal que hacemos es siempre más triste que el mal que nos hacen.
El vicio rara vez se insinuó oponiéndose a la honradez; casi siempre toma el disfraz de ésta.
La pereza, es decir, la pasión de la inacción, tiene, para triunfar, una ventaja sobre las demás pasiones, y es que no exige nada.
He sido un ser egoísta toda mi vida, no en teoría, pero sí en la práctica.
La vanidad es el amor propio al descubierto.
Bernard Le Bouvier de Fontenelle
Quisiera sufrir todas las humillaciones, todas las torturas, el ostracismo absoluto y hasta la muerte, para impedir la violencia.
Nuestras virtudes y nuestros defectos son inseparables, como la fuerza y la materia. Cuando se separan, el hombre no existe.
La tristeza es un don del cielo, el pesimismo es una enfermedad del espíritu.
Toda necesidad se calma y todo vicio crece con la satisfacción.
Aunque estés solo, no debes decir ni hacer nada malo. Aprende a avergonzarte más ante ti que ante los demás.
No hay cristales de más aumento que los propios ojos del hombre cuando miran su propia persona.
No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy.
La avaricia y la paz se excluyen mutuamente.
Cien veces al día burlamos nuestros propios defectos censurándolos en los demás.
En esta vida algunos hombres nacen mediocres, otros logran mediocridad y a otros la mediocridad les cae encima.
El hambre es la compañera inseparable del perezoso.
La tierra no produce para los ignorantes sino malezas y abrojos.
Muchas veces he pensado si el mal no está puesto en el Universo como un tema de trabajo y un incentivo a nuestra curiosidad.