La ignorancia humana no permanece detrás de la ciencia, crece tan rápidamente como ésta.
No se puede ser y no ser algo al mismo tiempo y bajo el mismo aspecto.
El malvado descansa algunas veces; el necio jamás.
Los defectos, como las pajas, sobrenadan en la superficie; el que quiere encontrar perlas, debe sumergirse.
El hombre emplea la hipocresía para engañarse a sí mismo, acaso más que para engañar a otros.
¿Qué ve el ciego, aunque se le ponga una lámpara en la mano?
La violencia no es sino una expresión del miedo.
La avaricia lo pierde todo por quererlo todo.
Los perezosos siempre hablan de lo que piensan hacer, de lo que harán; los que de verdad hacen algo no tienen tiempo de hablar ni de lo que hacen.
Los cobardes son los que se cobijan bajo las normas.
La violencia es el último recurso del incompetente.
Desdichado el que duerme en el mañana.
Ser consciente de la propia ignorancia es un gran paso hacia el conocimiento.
Se conocen infinitas clases de necios; la más deplorable es la de los parlanchines empeñados en demostrar que tienen talento.
Ciertos libros parecen haber sido escritos no para aprender de ellos sino para que se reconozca lo que sabía su autor.
La violencia es el miedo a los ideales de los demás.
Una necedad, aunque la repitan millones de bocas, no dejan de ser una necedad.
Por nuestra ignorancia no conocemos las cosas necesarias; por el error, las entendemos mal.
Muchos que quisieron traer luz, fueron colgados de un farol.
El sabio uso del ocio es un producto de la civilización y de la educación.
El mal está sólo en tu mente y no en lo externo. La mente pura siempre ve solamente lo bueno en cada cosa, pero la mala se encarga de inventar el mal.
En la mayoría de los casos, la ignorancia es algo superable. No sabemos porque no queremos saber.
Los cobardes mueren muchas veces antes de su verdadera muerte; los valientes prueban la muerte sólo una vez.
Prefiero un vicio tolerante a una virtud obstinada.
Un egoísta es aquel que se empeña en hablarte de sí mismo cuando tú estás muriendo de ganas de hablarle de ti.
Hay un monstruo en el mundo: el ocioso.
También a un gran hombre lo puede exasperar una miserable mosca.
La violencia crea más problemas sociales que los que resuelve.
No es verdaderamente valiente aquel hombre que teme ya parecer, ya ser, cuando le conviene, cobarde.
Sobre el cimiento de la necedad, no asienta ningún discreto oficio.