En el país de los ciegos el tuerto es el rey.
Un cobarde es un hombre capaz de prever el futuro. Un valiente es casi siempre un hombre sin imaginación.
Cuanto más conozco a los hombres, más admiro a los perros.
Ninguno nace libre de vicios; y el hombre más perfecto es aquel que sólo tiene los pequeños.
La gente, en general, soporta mucho mejor que se hable de sus vicios y crímenes, que de sus fracasos y debilidades.
Avaro es el que no gasta en lo que debe, ni cuando debe.
El hombre malo puede decantarse a veces hacia el lado de la razón; pero le resulta casi imposible no hacer cuanto conviene para inclinarse a la maldad.
Los más obstinados suelen ser los más equivocados, como todos los que no han aprendido a dudar.
El que te habla de los defectos de los demás, con los demás hablará de los tuyos.
Para los vanidosos, todos los demás hombres son admiradores.
Hay dos cosas infinitas: el Universo y la estupidez humana. Y del Universo no estoy seguro.
La intolerancia puede ser definida aproximadamente como la indignación de los hombres que no tienen opiniones.
Todo nuestro descontento por aquello de lo que carecemos procede de nuestra falta de gratitud por lo que tenemos.
Un hombre con pereza es un reloj sin cuerda.
No se debe usar el desprecio sino con gran economía, debido al gran número de necesitados.
Las almas ruines sólo se dejan conquistar con presentes.
Los espíritus mediocres suelen condenar todo aquello que está fuera de su alcance.
Lo peor que hacen los malos es obligarnos a dudar de los buenos.
La hipocresía es el colmo de todas las maldades.
Nunca tienes tiempo suficiente para hacer toda la nada que quieres.
El más irreprochable de los vicios es hacer el mal por necedad.
Si no tuviéramos defectos, no sentiríamos tanto placer al descubrir los de los demás.
Los hombres que tienen los mismos vicios se sostienen mutuamente.
No se desprecia a todos los que tienen vicios, pero sí a los que no tienen ninguna virtud.
No hay cosa más difícil, bien mirado, que conocer a un necio si es callado.
El ignorante, si calla, será tomado por erudito, y pasará por sabio si no abre los labios.
Idiota: del griego idiotés, usado para referirse a quien no se mete en política, preocupado solo en lo suyo, incapaz de ofrecer nada a los demás.
Los vicios se aprenden sin maestro.
No es necio el que hace la necedad, sino el que, hecha, no sabe encubrirla.
En muchos casos hacemos por vanidad o por miedo lo que deberíamos hacer por deber.