Las frases emotivas más conmovedoras que tocarán tu corazón. Citas llenas de sentimiento sobre el amor, la amistad y la vida que no podrás olvidar. Tenemos 1027 frases emotivas de los mejores autores.
La ley, en su magnífica ecuanimidad, prohíbe tanto al rico como al pobre dormir bajo los puentes, mendigar por las calles y robar pan.
Las mujeres no advierten lo que hacemos por ellas; no notan sino lo que dejamos de hacer.
El conocimiento profundo de las religiones permite derribar las barreras que las separan.
Yo soy un ciudadano, no de Atenas o Grecia, sino del mundo.
El verdadero progreso es el que pone la tecnología al alcance de todos.
La educación es lo que la mayoría recibe, muchos transmiten y pocos tienen.
La guerra terminaría si los muertos pudiesen regresar.
El poder desgasta sólo a aquel que no lo tiene.
Mi ideal más querido es el de una sociedad libre y democrática en la que todos podamos vivir en armonía y con iguales posibilidades.
La opinión pública es un poder al que nada resiste.
Si aún queda una cierta capacidad de fijar criterios progresistas en la educación, que se aplique a introducir la enseñanza obligatoria de la descodificación mediática.
La multitud ha sido en todas las épocas de la historia arrastrada por gestos más que por ideas. La muchedumbre no razona jamás.
La consecuencia de no pertenecer a ningún partido será que los molestaré a todos.
Seamos esclavos de las leyes, para poder ser libres.
Dios es para los hombres y la religión para las mujeres.
El maestro que intenta enseñar sin inspirar en el alumno el deseo de aprender está tratando de forjar un hierro frío.
No hay más que una historia: La historia del hombre. Todas las historias nacionales no son más que capítulos de la mayor.
Gobernar no consiste en solucionar problemas, sino en hacer callar a los que los provocan.
Nadie es dueño de la multitud aunque crea tenerla dominada.
Normalmente, quienes educan a los niños y no les perdonan nada, se perdonan todo a sí mismos.
Los mejores amigos de las mujeres son los diamantes.
Los satisfechos, los felices, no aman; se duermen en la costumbre.
La guerra vuelve estúpido al vencedor y rencoroso al vencido.
Si no termina con la guerra, no es una victoria.
Gobernar siempre quiere decir hacer descontentos.
La política está en el aire mismo que respiramos, igual que la presencia o ausencia de Dios.
El instinto social de los hombres no se basa en el amor a la sociedad, sino en el miedo a la soledad.
La manera más rápida de terminar una guerra es perderla.
El dinero, que ha hecho morir a tantos cuerpos, hace morir todos los días a miles de almas.