Desde los tiempos de Adán, los necios están en mayoría.
La mediocridad no se imita.
El único egoísmo aceptable es el de procurar que todos estén bien para estar uno mejor.
El amor, el tabaco, el café y, en general, todos los venenos que no son lo bastante fuertes para matarnos en un instante, se convierten en una necesidad diaria.
La sangre se hereda, el vicio se apega.
La pereza no es más que el hábito de descansar antes de estar cansado.
Nadie se desprende de un hábito o de un vicio tirándolo por la ventana; hay que sacarlo por la escalera, peldaño a peldaño.
Cada vez que ofrezco una plaza vacante, creo cien descontentos y un ingrato.
No me importa que la gente mire sus relojes cuando estoy hablando, pero es excesivo que además los sacudan para asegurarse de que funcionan.
La debilidad de actitud se vuelve debilidad de carácter.
Sólo una persona mediocre está siempre en su mejor momento.
Nada perturba tanto la vida humana como la ignorancia del bien y el mal.
Los cántaros, cuanto más vacíos, más ruido hacen.
Ninguna época ha sabido tanto y tan diverso del hombre como la nuestra. Pero, en verdad, nunca se ha sabido menos qué es el hombre.
Odioso para mí, como las puertas del Hades, es el hombre que oculta una cosa en su seno y dice otra.
Se hace evidente que sólo hay dos clases de cobardes: los que huyen hacia atrás y los que huyen hacia adelante.
La creencia en algún tipo de maldad sobrenatural no es necesaria. Los hombres por sí solos ya son capaces de cualquier maldad.
¿Por qué esperas con impaciencia las cosas? Si son inútiles para tu vida, también es inútil esperarlas. Si son necesarias, vendrán y lo harán a tiempo.
La inhumanidad es perenne.
La idiotez es una enfermedad extraordinaria, no es el enfermo el que sufre por ella, sino los demás.
Después de mi, el Diluvio.
Hay otro linaje de escépticos mucho más terribles, si cabe, que los que creen que todo es materia; todavía queda el caso de aquel escéptico para quien todo se reduce a su propio yo.
Primero son mis dientes que mis parientes.
No sabemos ni una cienmillonésima de nada.
El ignorante tiene valor; el sabio miedo.
Ceder a un vicio cuesta más que mantener una familia.
El número de malhechores no autoriza el crimen.
Un hombre sin defectos es un tonto o un hipócrita del que debemos desconfiar.
Bueno es carecer de vicios, pero es muy malo no tener tentaciones.
El origen de todos los males es la codicia.