Jamás es excusable ser malvado, pero hay cierto mérito en saber que uno lo es.
Todos los vicios, con tal de que estén de moda, pasan por virtudes.
Los hombres aman sus vicios y al mismo tiempo los odian.
Un cínico es un hombre que, cuando huele flores, busca un ataúd.
Quien con monstruos lucha, cuide de no convertirse en uno. Cuando miras mucho tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti.
La ignorancia está menos lejos de la verdad que el prejuicio.
No temáis a los malvados. Tarde o temprano acaban por desenmascararse.
Tengo tres perros peligrosos: la ingratitud, la soberbia y la envidia. Cuando muerden dejan una herida profunda.
Vale más ser cobarde un minuto que muerto el resto de la vida.
Estar en ocio muy prolongado, no es reposo, es pereza.
El orden es el placer de la razón pero el desorden es la delicia de la imaginación.
Es propio de hombres de cabezas medianas embestir contra todo aquello que no les cabe en la cabeza.
Más mató la cena que sanó Avicena.
Todo necio confunde valor y precio.
Siempre se repite la misma historia: cada individuo no piensa más que en sí mismo.
Nada hay en el mundo tan común como la ignorancia y los charlatanes.
La enfermedad del ignorante es ignorar su propia ignorancia.
Las antipatías violentas son siempre sospechosas y revelan una secreta afinidad.
La cobardía es la madre de la crueldad.