Se dice que las mujeres son vanidosas por naturaleza; es cierto, pero les queda bien y por eso mismo nos agradan más.
Para que triunfe el mal, sólo es necesario que los buenos no hagan nada.
El camino del vicio no solo se desliza, sino que se precipita hacia abajo.
El mal, en cualquier forma que tome dentro de lo humano, no tiene significado alguno para un alma fuerte, serena y segura de sí misma.
El ocio es la pérdida del salario.
Nadie es nunca secundario para sí mismo.
Todo lo que se ignora, se desprecia.
Cada uno sabe donde le aprieta el zapato
Hay personas que se consolarían incluso del fin del mundo, con tal de que ellas lo hubieran anunciado.
Contra la estupidez, hasta los dioses luchan en vano.
Todo vicio trae siempre su consiguiente excusa.
Es sin duda un mal, estar lleno de defectos; pero es todavía un mal mayor estar lleno de ellos y no quererlo reconocer, porque es añadir todavía el de una ilusión voluntaria.
No hay manto ni sayo que peor siente a la mujer que el querer ser sabia.
Nadie se hizo perverso súbitamente.
Los hombres son crueles, pero el hombre es bueno.
Lo que se obtiene con violencia, solamente se puede mantener con violencia.
Retroceder ante el peligro da por resultado cierto aumentarlo.
La violencia es miedo a las ideas de los demás y poca fe en las propias.
Quien no castiga el mal, ordena que se haga.
A quien las buenas obras no aprovechan y las tiernas palabras no mueven, las malas le domen con duro y riguroso castigo.
Ojo por ojo y todo el mundo acabará ciego.
Un cobarde es una persona en la que el instinto de conservación aún funciona con normalidad.
Decimos una necedad y a fuerza de repetirla acabamos creyéndola.
Un pedante es un estúpido adulterado por el estudio.
El primer paso de la ignorancia es presumir de saber.
El mal es vulgar y siempre humano, y duerme en nuestra cama y come en nuestra mesa.
La codicia arraiga hondo y crece con raíces más perversas que la lujuria, flor de verano.
La obstinación es quizá la única cualidad humana valiosa no sólo en la profesión policial sino al menos en todas las que tienen que ver con el concepto de verdad.
El mal no es lo que entra en la boca del hombre, sino lo que sale de ella.
Lo único en el mundo peor que una mujer es otra.