En la vejez no se hace más que repetirse.
Cada niño que viene al mundo nos dice: Dios aún espera del hombre.
La gente joven está convencida de que posee la verdad. Desgraciadamente, cuando logran imponerla, ya ni son jóvenes ni es verdad.
A veces estamos demasiado dispuestos a creer que el presente es el único estado posible de las cosas.
Hay niños jugando en la calle que podrían resolver algunos de mis problemas clave en física, porque tienen formas de percepción sensitiva que perdí hace mucho tiempo.
El pasado es un cubo lleno de cenizas.
Todo lo que realmente nos pertenece es el tiempo; incluso el que no tiene nada más, lo posee.
La juventud es una religión a la que uno siempre acaba convirtiéndose.
La juventud es inmoderada en sus deseos.
En cada niño nace la humanidad.
¡Insensato quien fía al porvenir!
Siempre hay un momento en la infancia en el que se abre una puerta y deja entrar al futuro.
El tiempo es una imagen móvil de la eternidad.
La vejez no significa nada más que dejar de sufrir por el pasado.
Es mejor ser un joven abejorro que una vieja ave del paraíso.
El anciano es un hombre que ya ha comido y observa cómo comen los demás.
Si el presente trata de juzgar el pasado, perderá el futuro.
Se dicen que las nuevas generaciones serán difíciles de gobernar. Así lo espero.
La juventud, aun cuando nadie la combata, halla en sí misma su propio enemigo.
El enamoramiento juvenil en sus comienzos es fogoso, pero languidece fácilmente y no dura; es el humo de una fogata liviana.
El porvenir es un lugar cómodo para colocar los sueños.
Cuando marzo mayea, mayo marcea.
Hay ladrones a los que no se castiga, pero que roban lo más preciado: el tiempo.
Quien mira lo pasado, lo porvenir advierte.
El camino de la juventud lleva toda una vida.
El futuro es nuestro refugio ante la feroz competencia de nuestros antepasados.
La juventud es un defecto que se corrige con el tiempo.
La muerte, como final del tiempo que se vive, sólo puede causar pavor a quien no sabe llenar el tiempo que le es dado vivir.
La vejez es mala porque priva al hombre de todos los placeres, dejándole los apetitos.
Si no piensas en tu porvenir, no lo tendrás.