El pasado es un prólogo.
No malgastes tu tiempo, pues de esa materia está formada la vida.
En los ojos del joven, arde la llama; en los del viejo, brilla la luz.
La infancia tiene sus propias maneras de ver, pensar y sentir; nada hay más insensato que pretender sustituirlas por las nuestras.
Los viejos lo creen todo; los adultos todo lo sospechan; mientras que los jóvenes todo lo saben.
No hay presente: todos los caminos son recuerdos o preguntas.
El tiempo no es sino el espacio entre nuestros recuerdos.
El paso del tiempo condena al olvido la memoria de un país.
Una bella ancianidad es, ordinariamente, la recompensa de una bella vida.
Haría cualquier cosa por recuperar la juventud... excepto hacer ejercicio, madrugar, o ser un miembro útil de la comunidad.
La edad es solo un número, algo que poner en los registros. El hombre no puede desprenderse de su experiencia, debe usarla. Con la experiencia se logra más con menos energía.
Los viejos desconfían de la juventud porque han sido jóvenes.
Hablamos de matar el tiempo como si no fuera el tiempo el que nos mata a nosotros.
Pero nunca más es mucho tiempo. Así he podido comprobarlo en esta larga vida.
Ser adulto significa olvidar lo desconsolados que nos hemos sentido con frecuencia de niños.
No hay hombre lo bastante rico para comprar su pasado.
Octubre vinatero, padre del buen cuero.
Donde hay niños, existe la Edad de Oro.
Nada nos hace envejecer con más rapidez que el pensar incesantemente en que nos hacemos viejos.
Volver la vista atrás es una cosa y marchar atrás, otra.
Como no tenemos nada más precioso que el tiempo, no hay mayor generosidad que perderlo sin tenerlo en cuenta.
Adquirir desde jóvenes tales o cuales hábitos no tiene poca importancia: tiene una importancia absoluta.
Gran libro es la vejez. ¡Lástima que el hombre tenga que morirse cuando comienza a leerlo con provecho!
No pierdas una hora, porque no estás seguro de un minuto.
Tiempo: lo que los hombres siempre tratan de matar, pero acaba por matarlos.
No basta con ser joven. Es preciso estar borracho de juventud, con todas sus consecuencias.
Nunca es tarde para hacer el bien; haz hoy lo que no hiciste ayer.
En cien años todos seremos calvos.
No es el tiempo el que nos falta. Somos nosotros quienes le faltamos a él.