El tiempo es como un río que arrastra rápidamente todo lo que nace.
Lo único que realmente nos pertenece es el tiempo: incluso aquel que no tiene otra cosa cuenta con eso.
Las horas que liman son los días que rayan, y los años que roen.
Confía en el tiempo, que suele dar dulces salidas a muchas amargas dificultades.
Los niños adivinan qué personas los aman. Es un don natural que con el tiempo se pierde.
Lo que se les dé a los niños, los niños darán a la sociedad.
No me siento viejo porque tenga tantos años tras de mí, sino por los pocos que tengo por delante.
Envejecer es todavía el único medio que se ha encontrado para vivir mucho tiempo.
El tiempo físico nos es extraño, mientras el tiempo interior somos nosotros mismos.
El presente no existe, es un punto entre la ilusión y la añoranza.
El pasado tiene sus códigos y costumbres.
Sólo cerrando las puertas detrás de uno se abren ventanas hacia el porvenir.
El futuro no es ya lo que solía ser.
En un minuto hay muchos días.
Es el porvenir quien debe imperar sobre el pasado, y de él recibimos la orden para nuestra conducta respecto a lo que fue.
Ni el pasado ha muerto, ni el mañana existe, ni el ayer está escrito.
Me interesa el futuro porque es el lugar donde pasaré el resto de mi vida.
El tiempo es el único capital de las personas, que solo tienen su inteligencia como fortuna.
Coged las rosas mientras podáis, que el tiempo vuela. La misma flor que hoy admiráis, mañana estará muerta.
El futuro no pertenece a nadie. No hay precursores, solo rezagados.
La juventud es el momento de estudiar la sabiduría; la vejez, el de practicarla.
El problema de nuestros tiempos es que el futuro ya no es lo que era.
Los hombres son como los vinos: la edad estropea a los malos y mejora a los buenos.
La juventud no es más que un estado de ánimo.
Cuando era más joven podía recordar todo, hubiera sucedido o no.
Tan corta como es la vida, aún la acortamos más por el insensato desperdicio del tiempo.
El instante es la continuidad del tiempo, pues une el tiempo pasado con el tiempo futuro.
He llegado por fin a lo que quería ser de mayor: un niño.
Un hombre debe vivir el presente y ¿qué importa quién eras la semana pasada, si sabes quién eres hoy?