Incluso en el trono más alto, uno se sienta sobre sus propias posaderas.
Si la suciedad fuera un triunfo ¿Qué mano levantarías?.
El único problema filosófico verdaderamente serio es el suicidio. Juzgar si la vida es o no digna de vivir es la respuesta fundamental a la suma de preguntas filosóficas.
La mayoría de los males les vienen a los hombres por no quedarse tranquilos en casa.
La nada es un infinito que nos envuelve: venimos de allá y allá nos volveremos. La nada es un absurdo y una certeza; no se puede concebir, y, sin embargo, es.
La armonía total de este mundo está formada por una natural aglomeración de discordancias.
Nunca se logra ningún beneficio sin perjudicar a otro.
Ni pidas a quien pidió, ni sirvas a quien sirvió.
El que no llora, no mama.
No se puede juzgar la vida de un hombre hasta que la muerte le ha puesto fin.
Quien ama el peligro, en él perece.
Existe una tentación extremadamente sutil y peligrosa de confundir la paz con la simple ausencia de guerra, como estar tentados de confundir la salud con la ausencia de enfermedad, o la libertad con el no estar preso. La terminología es a veces engañosa. Por ejemplo, la expresión coexistencia pacífica significa ausencia de guerra y no verdadera paz.
La injusticia es una madre jamás estéril: siempre produce hijos dignos de ella.
En las grandes cosas los hombres se muestran como les conviene mostrarse. En las pequeñas como son.
Si dicen mal de ti con fundamento, corrígete; de lo contrario, échate a reír.
Los más desgraciados son los que lloran menos.
La obra clásica es un libro que todo el mundo admira, pero que nadie lee.
El rico come; el pobre se alimenta.
Todo son adivinanzas y la clave de una adivinanza es otra adivinanza.
No puede el hombre sentirse a gusto sin su propia aprobación.
Soy tan partidario de la disciplina del silencio que podría hablar horas enteras sobre ella.
Excusarse antes de tener la oportunidad es culparse a uno mismo.
Si tanto me alaban, será porque se alaban a sí mismos, pues al alabarme dan a entender que me comprenden.
La talla de las estatuas disminuye al alejarse de ellas; la de los hombres, al acercarse.
Hay que aceptar a las personas como son, no existen otras.
El hábito no hace al monje.
Mi silencio les molesta. Yo era como una botella al revés cuya agua no puede salir porque la botella está demasiado llena.
Nunca llegamos a hacernos a la idea de que contamos menos para los demás de lo que ellos cuentan para nosotros.
El único error de Dios fue no haber dotado al hombre de dos vidas: una para ensayar y otra para actuar.