Toda la armonía de este mundo está formada por discordancias.
Nada tan estúpido como vencer; la verdadera gloria está en convencer.
Vales tanto como tu última obra.
Lo peor del pícaro es que las picardías que inventa son divertidas, caen simpáticas y parecen perdonables.
El suicida es la antítesis del mártir. El mártir es un hombre que se preocupa tanto por los demás que olvida su propia existencia. El suicida se preocupa tan poco por todo lo que no sea él mismo, que desea la aniquilación general.
¿Dices que nada se crea? No te preocupes, con el barro de la tierra, haz una copa para que beba tu hermano.
Un comienzo nunca desaparece, ni siquiera con un final.
Así como los ojos están hechos para la astronomía, los oídos están hechos para percibir los movimientos de la armonía.
La tontería siempre se coloca en primera fila para ser vista; la inteligencia está detrás para observar.
La adulación en un amigo verdadero es una cosa monstruosa.
En la tragedia sólo conmueve lo verosímil.
Los grilletes de oro son mucho peores que los de hierro.
Llevo en mi mundo, que florece, todos los mundos que han fracasado.
Ser tirano no es ser, sino dejar de ser, y hacer que todos dejen de ser.
Todas las criaturas se sienten o pueden sentirse satisfechas de sí mismas, excepto el hombre; lo que demuestra que su existencia no está limitada a este mundo como la del resto de las cosas.
Todo lo que se mueve es movido por otro.
Las preocupaciones acaban por comerse unas a otras, y al cabo de diez años, uno se da cuenta de que sigue viviendo.
Viejo es Pedro para ser cabrero.
La inactividad sólo apetece cuando tenemos demasiado que hacer.
Los ángeles pueden volar porque se toman a sí mismos a la ligera.
Los mismos cueros tenemos todos los mortales al nacer y, sin embargo, cuando vamos creciendo, el destino se complace en variarnos como si fuésemos de cera.
Toda noble empresa parece al principio imposible.
Nada es veneno, todo es veneno: la diferencia está en la dosis.
No hay nada nuevo bajo el sol, pero cuántas cosas viejas hay que no conocemos.
Si la pobreza es la madre de los crímenes, la falta de espíritu es su padre.
Lo mejor es enemigo de lo bueno
No hagas de tu cuerpo la tumba de tu alma.
La filosofía del vagabundo se apoya en la no necesidad de nada y el buen talante de aceptarla sin queja alguna.
¡Aquel tiempo feliz en que éramos tan desgraciados!