El único deber del hombre es andar siempre adelante.
Ante todo, respetáos a vosotros mismos.
En las desgracias hay que recordar el estado de conformidad con que miramos las ajenas.
Ni el hombre más bravo puede luchar más allá de lo que le permiten sus fuerzas.
Llamo rumiantes a los hombres que se pasan rumia y rumia la miseria humana, preocupados de no caer en tal o cual abismo.
A buen hambre no hay pan duro.
El fin justifica los medios.
Para conocer al hombre basta estudiarse a uno mismo; para conocer a los demás, hay que vivir entre ellos.
El ejemplo es una lección que todos los hombres pueden aprender.
La edad de oro vuelve a los hombres cuando, aunque sólo sea por un momento, se olvidan del oro.
Cual más cual menos, toda la lana es pelos.
El que se erige en juez de la verdad y el conocimiento es desalentado por las carcajadas de los dioses.
Un creador es un hombre que en algo perfectamente conocido encuentra aspectos desconocidos. Pero, sobre todo, es un exagerado.
No se debe ser demasiado severo con los errores del pueblo, sino tratar de eliminarlos mediante la educación.
Sembremos la llanura antes de arar la loma.
Entre col y col, lechuga.
Los hombres pasan, los recuerdos permanecen, como permanecen las obras de quienes hacen algo.
Siempre habrá soledad para aquellos que son dignos.
Imperfecto como soy, comencé con hombres y mujeres imperfectos, por un océano sin rutas.
Pedir prestado no es mucho mejor que mendigar, así como el prestar con usura no es mucho menos que robar.
No dejaremos de explorar y, al final de nuestra búsqueda, llegaremos a donde empezamos y conoceremos por primera vez el lugar.
No es bueno ser desgraciado, pero es bueno haberlo sido.
Antes, por cinco marcos, Freud te trataba. Por diez, te trataba y te planchaba los pantalones. Por quince marcos, Freud permitía que le trataras a él y eso incluía una invitación a comer.
No se puede imitar lo que se quiere crear.
Hay pecados cuya fascinación está más en el recuerdo que en la comisión de ellos.
La ocasión es como el hierro: hay que machacarlo cuando está caliente.
Nos hartamos de andar por sendas de iniquidad y perdición, atravesamos desiertos intransitables.
Puedes ser invencible si nunca emprendes un combate del que no estés seguro de poder regresar y sólo cuando sepas que la victoria está en tus manos.
Suelen hacer falta tres semanas para preparar un discurso improvisado.