Cuando no se encuentra descanso en uno mismo, es inútil buscarlo en otra parte.
No es lo mismo predicar que dar trigo.
La mayor parte de nuestras desgracias son más soportables que los comentarios que hacen nuestros amigos sobre ellas.
Las grandes deudas son un privilegio de la riqueza.
Las revoluciones empiezan con la palabra y terminan con la espada.
Confieso que enterrar a algunas personas constituye un gran placer.
Pan con pan, comida de tontos.
Si el acreedor pensara más en la otra vida, el deudor lo pasaría mejor en ésta.
Míseros mortales, que, semejantes a las hojas, ya se hallan florecientes y vigorosos, comen los frutos de la tierra; luego se quedan exánimes y mueren.
Del árbol caído todos hacen leña.
Quien se pica, ajos come.
Cuando llega la desgracia, nunca viene sola, sino en batallones.
No se elogia, en general, sino para ser elogiado.
El primer favor denegado anula todos los anteriores.
¡Alabad el árbol que desde la carroña sube jubiloso hacia el cielo!
El cuerpo, si se le trata bien, puede durar toda la vida.
Quien no sabe de abuelo, no sabe de bien.
Si tuviera dos caras, ¿estaría usando esta?
Todo el mal que puede desplegarse en el mundo se esconde en un nido de traidores.
Los grandes espíritus son como las nubes: recogen agua para derramarse.
El arte de vencer las grandes dificultades se estudia y adquiere con la costumbre de afrontar las pequeñas.
Cristina Trivulzio di Belgioioso
La mayoría de las personas prefieren confesar los pecados de los demás.
Si nos volvemos hacia una realidad más grande, es una mujer quien nos tendrá que enseñar el camino. La hegemonía del macho ha llegado a su fin. Ha perdido contacto con la tierra.
Más vale ser cabeza de ratón que cola de león.
Las revoluciones las hacen hombres de carne y hueso, no santos, y todas terminan por crear una nueva casta privilegiada.
El mar es tan profundo en la calma como en la tempestad.
Siempre habrá esquimales que confeccionen para los habitantes del Congo reglas de comportamiento en las épocas de grandes calores.
No creo en la inmortalidad de las personas y considero que la ética es una preocupación exclusivamente humana, sin que exista ninguna autoridad sobrehumana detrás de ella.
La mayoría nunca tiene razón.