Aún en tus ocupaciones habituales, intenta al menos por un día guardar el secreto de lo que estás intentando, y a la mañana siguiente verás con mayor claridad tus ideas.
La sorpresa es el móvil de cada descubrimiento.
La muerte de Freud, según Ernest Jones, fue el incidente que causó la ruptura definitiva entre Hemholtz y Freud, prueba de ello es que en muy contadas ocasiones volvieron a dirigirse la palabra.
Las preocupaciones se pierden con el tiempo.
El que ha comenzado bien, está a la mitad de la obra.
Es verdad que optamos por la risa en casi todas las situaciones, con excepción de una o dos visitas al dentista.
La última voz audible antes de la explosión del mundo será la de un experto que diga: es técnicamente imposible.
La diferencia entre un civil y un militar es que el primero siempre puede militarizarse, pero el segundo rara vez puede civilizarse.
En un espíritu corrompido no cabe el honor.
En resumidas cuentas, en este mundo, cada cual consigue lo que se merece. Pero sólo quienes alcanzan el éxito lo reconocen.
Los hombres temen a los mismos dioses que han inventado.
Unos tienen fama y otros tejen la lana.
Preparar un discurso de diez minutos me cuesta un par de semanas; un discurso de una hora, una semana, y siempre puedo improvisar un discurso de dos horas.
La acción es el fruto propio del conocimiento.
Trabaja toda la vida para comprar una casa, y cuando, por fin, la casa ya es tuya... no hay quien viva en ella.
¿Has cumplido con tu deber? Confía en el cielo, que no te abandonará.
Ningún conocimiento humano puede ir más allá de su experiencia.
Nunca damos con tanta liberalidad nuestros consejos como en otras cosas.
El traje denota muchas veces al hombre.
La soledad es patrimonio de la edad adulta.
La monogamia es como estar obligado a comer papas fritas todos los días.
¡Bienaventurados los que no hablan, porque ellos se entienden!
Un hombre sin restricciones es como un barril sin aros que rueda y se hace pedazos.
Nuestros sentidos nos engañan o son insuficientes cuando se trata de análisis, observación y apreciación.
Cuando no se ha sabido vivir, menos aún puede saberse morir.
No hay que empezar la casa por el tejado.
La reconciliación es más bella que la victoria.
No he cultivado mi fama, que será efímera.
No creo en una vida después de la muerte, pero por si acaso, me he cambiado de ropa interior.