¿Es que ha visto usted algún censor que no sea tonto?
Mientras que para la sociedad no existe mayor pecado que la vida contemplativa, los más cultos opinan que la contemplación es la ocupación natural del hombre.
Movimiento es el paso de la potencia al acto.
Con pan y vino se anda el camino.
Haz que las contrariedades te alienten y los obstáculos te engrandezcan.
Los hechos son el principio, el medio, el fin; hace un daño irreparable descansar sobre grandes discursos.
Quien quiere ahogar a su perro dice que está rabioso.
Tengo una gran fe en los tontos, autoconfianza le llaman mis amigos.
Nobleza obliga.
Humana cosa es tener compasión de los afligidos; y esto, que en toda persona parece bien, debe máximamente exigirse a quienes hubieron menester consuelo y lo encontraron en los demás.
Una gran reputación es un gran ruido: cuando más aumenta, más se extiende; caen las leyes, las naciones, los monumentos; todo se desmorona. Pero el ruido subsiste.
No se puede cambiar el curso de la historia a base de cambiar los retratos colgados en la pared.
Es más fácil juzgar el talento de un hombre por sus preguntas que por sus respuestas.
No es por el huevo, sino por el fuero.
No hay que mentar la soga en casa del ahorcado.
Es rey quien nada teme, es rey quien nada desea; y todos podemos darnos ese reino.
No existe para el hombre más que una verdadera desdicha: incurrir en falta y tener motivo de censura contra sí.
Cuanto consuelo encontraríamos si contáramos nuestros secretos.
La única simplicidad que vale la pena de conservar es la del corazón, la simplicidad que acepta y goza.
Triunfar tarde no es triunfar: es alcanzar al mismo tiempo la inmortalidad y la muerte.
No nos quedan más comienzos.
Bastante, significa un poco más de lo que cada uno posee.
La fuerza más fuerte de todas es un corazón inocente.
Saltar rápidamente a conclusiones rara vez conduce a felices aterrizajes.
Sería absurdo que nosotros, que somos finitos, tratáramos de determinar las cosas infinitas.
La parte más filosófica de las historia es hacer conocer las tonterías cometidas por los hombres.
Todas las acciones cumplidas sin ostentación y sin testigos me parecen más loables.
Los buscadores de oro cavan mucho y hallan poco.
No hay quien sea enteramente inaccesible a la adulación, porque el hombre mismo que manifiesta aborrecerla, en alabarle por esto, es adulado con placer.