Juzga a un hombre tanto por sus amigos como por sus enemigos.
Quien siembra vientos recoge tempestades.
No hay cosa más excusada y aun perdida que el contar el miserable sus desdichas a quien tiene el pecho colmado de contentos.
Tan tranquilas son las personas honradas y tan activas las pícaras, que a menudo es necesario servirse de las segundas.
Tengo gustos simples. Me satisfago con lo mejor.
La única posibilidad de descubrir los límites de lo posible es aventurarse un poco más allá de ellos, hacia lo imposible.
Cuesta más responder con gracia y mansedumbre, que callar con desprecio. El silencio es a veces una mala respuesta, una respuesta amarguísima.
Dentro de nosotros existe algo que no tiene nombre y eso es lo que realmente somos.
Todo hombre alimenta un secreto sueño, que no es la bondad ni el amor, sino un desenfrenado deseo de placer y egoísmo.
Vacía tu bolsillo en tu mente, y tu mente llenará tu bolsillo.
Las fronteras no son el este o el oeste, el norte o el sur, sino allí donde el hombre se enfrenta a un hecho.
Aunque los hombres se jacten de sus grandes acciones, muchas veces no son el resultado de un gran designio, sino puro efecto del azar.
Llorar, sí; pero llorar de pie, trabajando; vale más sembrar una cosecha que llorar por lo que se perdió.
Los remordimientos se adormecen en la prosperidad y se agudizan en los malos tiempos.
Aprende a vivir y sabrás morir bien.
Es tan difícil verse a uno mismo como mirar hacia atrás sin volver la vista.
El conocimiento nos hace responsables.
Si una espina me hiere, me aparto de la espina pero no la aborrezco.
Las revoluciones ocurren en los callejones sin salida.
Todo chiste, en el fondo, encubre una verdad.
Más de uno le debe el éxito a su primera esposa, y su segunda esposa a su éxito.
A cada cerdo le llega su San Martín.
No basta con levantar al débil, hay que sostenerlo después.
La mejor manera de hacer carrera es transmitir a los demás la impresión de que ayudarlos sería para ellos de gran provecho.
Una casa es el lugar donde uno es esperado.
En la adversidad conviene muchas veces tomar un camino atrevido.
Saludable es al enfermo la alegre cara del que le visita.
Cuando más grande es vuestra gloria, más cerca estáis de vuestra declinación.
No se puede llegar al alba sino por el sendero de la noche.
El remordimiento es como la mordedura de un perro en una piedra: una tontería.