No, el éxito no se lo deseo a nadie. Le sucede a uno como a los alpinistas, que se matan por llegar a la cumbre y, cuando llegan, ¿qué hacen? Bajar o tratar de bajar discretamente, con la mayor dignidad posible.
Lo realmente importante no es llegar a la cima; sino saber mantenerse en ella.
Louis Charles Alfred de Musset
Ni siquiera estando sentado junto al fuego de su hogar puede el hombre escapar a la sentencia de su destino.
Cuanto menos poseemos, más podemos poseer.
La palabra es plata y el silencio es oro.
La única manera de conservar la salud es comer lo que no quieres, beber lo que no te gusta, y hacer lo que preferirías no hacer.
Sin riesgos en la lucha, no hay gloria en la victoria.
¿Necesidad? Palabra cómoda con la que el culpable se quita de encima la culpa, para arrojar en el vacío toda soberbia y traición.
Cuanto mayor es la prosperidad, menor debe ser la confianza en ella.
Cada día me miro en el espejo y me pregunto: si hoy fuera el último día de mi vida, ¿querría hacer lo que voy a hacer hoy? Si la respuesta es no durante demasiados días seguidos, sé que necesito cambiar algo.
Es falso que se haya hecho fortuna, cuando no se sabe disfrutarla.
Jamás hay que discutir con un superior, pues se corre el riesgo de tener razón.
Abstemio: Persona que se niega a sí misma un placer.
Como el miedo es el mayor suplicio de los tiranos, el crimen más irremisible a sus ojos, es hacerles sentir miedo.
Porque ninguna lágrima rescata nunca el mundo que se pierde ni el sueño que se desvanece.
Aceptar la injusticia no es una virtud, sino todo lo contrario.
A menudo los grandes son desconocidos o, peor aún, mal conocidos.
Cuando llueve comparto mi paraguas, si no tengo paraguas, comparto la lluvia.
El equilibrio mental, el juicio recto, el valor moral, la audacia, la resistencia, la forma de tratar al prójimo y cómo obtener el mayor bien de los contratiempos son cosas que no se aprenden en la escuela.
Si quieres hacer enemigos, intenta cambiar algo.
Ambos se dañan a sí mismos: el que promete demasiado y el que espera demasiado.
Así como demasiada autoridad corrompe a los reyes, el lujo envenena a toda una nación.
El hombre no debe seguir ciegamente un camino fijo.
El pesar y la pobreza purifican el corazón del hombre, aunque nuestras mentes débiles no ven nada de valor en el universo, salvo la comodidad y la felicidad.
He aquí una regla fundamental en los negocios: házselo a los demás, puesto que ellos te lo harán a ti.
Que cada hombre construya su propia catedral. ¿Para qué vivir de obras de arte ajenas y antiguas?
Hay otros mundos pero están en éste.
Admitamos que la primera vez se ofende por ignorancia; pero creamos que la segunda suele ser por villanía.
Vivimos como soñamos, solos.