Nuestra generación no se habrá lamentado tanto de los crímenes de los perversos, como del estremecedor silencio de los bondadosos.
El que es capaz de dominarse hasta sonreír en la mayor de sus dificultades, es el que ha llegado a poseer la sabiduría de la vida.
No es el sufrimiento, sino la esperanza de cosas mejores lo que incita las rebeliones.
Todo está cambiando. La gente se toma en serio a los humoristas y a los políticos como si fuera una broma.
El error es un arma que acaba siempre por dispararse contra el que la emplea.
¿Qué sería de la vida, si no tuviéramos el valor de intentar algo nuevo?
Los apellidos famosos, en lugar de enaltecer, rebajan a quienes no saben llevarlos.
Son necesarios cuarenta músculos para arrugar una frente, pero sólo quince para sonreír.
El verdadero combate empieza cuando uno debe luchar contra una parte de sí mismo. Pero uno sólo se convierte en un hombre cuando supera estos combates.
El hombre arruinado lee su condición en los ojos de los demás con tanta rapidez que él mismo siente su caída.
Perderlo todo es ganarlo todo, porque no se posee eternamente más que lo que se ha perdido.
Muchos hombres no se equivocan jamás porque no se proponen nada razonable.
Para millones y millones de seres humanos el verdadero infierno es la Tierra.
Las cuerdas que amarran el respeto de unos por otros son, en general, cuerdas de necesidad.
El maquillaje que embellece más es una sonrisa sincera.
Los problemas son oportunidades para demostrar lo que se sabe.
Es preferible consolarse que ahorcarse.
El consejo, es bueno; pero creo que es de las medicinas que menos se gastan y se disfrutan.
Hay sonrisas que no son de felicidad, sino una forma de llorar con bondad.
Nadie abandona el cargo de presidente con el mismo prestigio y respeto con que llegó allí.
Sólo por hoy trataré de vivir únicamente el día, sin querer resolver el problema de mi vida de una vez.
Más de un hombre habría sido peor si su fortuna hubiera sido mejor.
El primero de nuestros deberes es poner en claro cuál es nuestra idea del deber.
¡Basta de silencios! ¡Gritad con cien mil lenguas! Porque, por haber callado, ¡el mundo está podrido!
Todos los Estados bien gobernados y todos los príncipes inteligentes han tenido cuidado de no reducir a la nobleza a la desesperación, ni al pueblo al descontento.
Cualquiera que se comportara en sueños como lo hace despierto sería tomado por loco.
Si tienes buen estómago, no te duele ningún costado y puedes andar con tus pies, ninguna otra cosa mejor podrán añadirte todas las riquezas de los reyes.
Todos los pozos profundos viven con lentitud sus experiencias: tienen que esperar mucho tiempo para saber qué cayó en su profundidad.
Si dos individuos están siempre de acuerdo en todo, puedo asegurar que uno de los dos piensa por ambos.
La soledad es el imperio de la conciencia.