El hombre embrutecido por la superstición es el más vil de los hombres.
Los caníbales prefieren a los que carecen de espina dorsal.
Cada uno es ortodoxo con respecto a sí mismo.
La gente necesita, además de un cantante, canalizar su necesidad de un líder de ideas, pero yo no soy un político, yo canto, ese es mi trabajo.
Para amasar una fortuna no se requiere ingenio, lo que se necesita es carecer de delicadeza.
El esclavo que obedece escoge obedecer.
El suicidio no es abominable porque Dios lo prohíba; Dios lo prohíbe porque es abominable.
Los excelsos regalos de los dioses no pueden ser destruidos con facilidad por los mortales hombres, ni ceder a sus fuerzas.
Normalmente, cuando las personas están tristes no hacen nada. Solo lloran por su condición. Pero cuando están enfadadas, provocan el cambio.
Hay gente que no tiene ningún respeto por los secretos ajenos, porque ellos mismos no tienen ningún secreto.
El crimen hace iguales a todos los contaminados por él.
¿Quién se siente desgraciado por no ser rey, sino por ser un rey destronado?
Ningún hombre necesita poco.
La virtud misma no puede librarse de los golpes de la calumnia.
El tedio es una enfermedad del entendimiento que solo afecta a los ociosos.
Convidar es asumir la responsabilidad del bienestar del invitado durante el tiempo que está bajo nuestro techo.
Las cabezas de los hombres más grandes se achican cuando se reúnen, y donde hay más cuerdos también hay menos cordura.
A la proporción, semejanza, unión e identidad del infinito no te acercas más siendo hombre que siendo hormiga.
Trae el hombre recluso en el alma una eternidad, y algo puede aprender el hombre en esta eternidad respecto a la esencia de su alma misma.
El peligro es el gran remedio para el aburrimiento.
Los lugares más soeces y menos bellos de nuestro cuerpo son los que dan placer.
Todos los cementerios del mundo están llenos de gente que se consideraba imprescindible.
Un error es tanto más peligroso cuanto más verdad contenga.
Asombro: lo más alto al que puede llegar el hombre.
El hombre prudente solo piensa en sus dificultades cuando tiene algún objetivo. Cuando no, piensa en otra cosa.
El hombre no es hijo de las circunstancias. Las circunstancias son hijas del hombre.
La máxima virtud de un príncipe es conocer a los suyos.
La conclusión es el lugar donde llegaste cansado de pensar.
Naces solo y mueres solo, y en medio la soledad es tan grande que necesitas compartir la vida para olvidarlo.
La contemplación es un lujo, mientras que la acción es una necesidad.