El que se ve en una situación peligrosa piensa con las piernas.
El hombre famoso lleva en el pecho una amargura fría y atravesada por linternas sordas que otros dirigen sobre él.
No se trata de ser el primero, sino de llegar con todos y a tiempo.
La evidencia es la demostración más decisiva.
Los hombres se equivocan con más frecuencia por ser demasiado listos que por ser demasiado buenos.
Cuanto más posee el hombre, menos se posee a sí mismo.
El psicoanálisis es el cubismo de la medicina.
Para encontrar gusto a la vida, no hay nada como morirse.
En última instancia, todo tiene solución, menos la dificultad de ser, que no la tiene.
Un instante de lucidez, sólo uno; y las redes de lo real vulgar se habrán roto para que podamos ver lo que somos: ilusiones de nuestro propio pensamiento.
Construye tu cabaña en el valle, pero nunca en la cima.
La preocupación es un juicio que espera las pruebas.
El mundo es una patria y se vive bien en todas partes cuando se tiene mucho dinero y se es de humor alegre.
Si de una discusión pudiese salir la menor verdad, se discutiría menos.
En realidad, los seguros de vida son seguros de muerte.
Los autores de revoluciones no pueden sufrir que otros las hagan después de ellos.
El avión es solamente una maquina, pero qué invento tan maravilloso, qué magnífico instrumento de análisis: nos descubre la verdadera faz de la Tierra.
Los que se desaniman ante un fracaso es porque ya tienen todo lo que pueden.
Un hoy vale por dos mañanas.
Para ser un hombre de estado, primero debes ser elegido.
Para elogiar, nuestra pluma corre rápidamente. Cuando se trata, empero, de vituperar, sólo a fuerza de horas podemos concluir el artículo más conciso.
El ser humano es el único animal capaz de hacer fuego. Esto le ha dado dominio sobre la Tierra.
El tirano muere y su reino termina. El mártir muere y su reino comienza.
La gloria, en verdad, no es otra cosa que un olvido aplazado.
Poca cosa nos consuela porque poca cosa nos aflige.
El soldado bisoño cree que todo está perdido desde que es derrotado una vez.
Sin duda, no hay cacería como la caza de hombres y aquellos que han cazado hombres armados durante el suficiente tiempo y les ha gustado, en realidad nunca se interesarán por nada más.
A gran necesidad, gran diligencia.
Si te quejas de que te traicionó, búscame enemigos a los que pueda odiar.