La educación y la cortesía abren todas las puertas.
No existe ningún gran genio sin un toque de demencia.
La falta de generosidad al vencer disminuye el mérito y los frutos de la victoria.
Todo lo que hay de bello en el hombre pasa y no dura.
La sabiduría inútil sólo se diferencia de la tontería en que da mucho más trabajo.
Muchos son los buenos, si se da crédito a los testigos; pocos, si se toma declaración a su conciencia.
El más fuerte no es siempre bastante fuerte para ser amo.
Puedo prometer ser sincero, pero no imparcial.
La belleza del cuerpo muchas veces es indicio de la hermosura del alma.
Los charlatanes son los hombres más discretos: hablan y hablan y no dicen nada.
Sabio es aquel que constantemente se maravilla.
No es sabio el que sabe muchas cosas, sino el que sabe cosas útiles.
Dos talentos en un solo matrimonio son mucho talento para una sola casa.
La sinceridad es el pasaporte de la mala educación.
No hay alma, por poco noble que sea, que permanezca tan aferrada a los objetos de los sentidos que, a veces, no se aparte de ellos para desear un bien mayor.
Sé breve en tus razonamientos, que ninguno hay gustoso si es largo.
Quien da pronto da dos veces.
Que dos y dos sean necesariamente cuatro, es una opinión que muchos compartimos. Pero si alguien sinceramente piensa otra cosa, que lo diga. Aquí no nos asombramos de nada.
La rapidez, que es una virtud, engendra un vicio, que es la prisa.
El miserable temor de ser sentimental es el más vil de todos los temores modernos; más vil aún que el terror que ha dado origen a la higiene.
Cuando fuiste martillo no tuviste clemencia, ahora que eres yunque, ten paciencia.
Comprender es el principio de aprobar.
La paciencia tiene más poder que la fuerza.
La sabiduría suprema es tener sueños bastante grandes para no perder de vista mientras se persiguen.
Los zorros usan muchos trucos. Los erizos, sólo uno. Pero es el mejor de todos.
Desgraciadamente, hay virtudes que sólo los ricos pueden cultivar.
El fuego prueba el oro; la miseria los hombres fuertes.
El humor es una lógica sutil.
El bien que hemos hecho nos da una satisfacción interior, que es la más dulce de todas las pasiones.