Es lo bello alegría para siempre.
Ciertos hombres de mal corazón creen que reconciliarse con el cielo es dar una limosna.
La cortesía es en realidad la forma más eficaz de desprecio.
La primera virtud es frenar la lengua, y es casi un dios quien, teniendo razón, sabe callarse.
La belleza, cuanto menos vestida, mejor vestida está.
En las cosas necesarias, unidad; en las dudosas, libertad; y en todas, caridad.
Nunca la naturaleza dice una cosa y la sabiduría otra.
La grandeza no se enseña ni se adquiere: es la expresión del espíritu de un hombre hecho por Dios.
Cualquier mujer que aspire a comportarse como un hombre, seguramente carece de ambición.
Nada revela mejor el carácter de los hombres que una burla tomada a mal.
Si he hecho descubrimientos invaluables, ha sido más por tener paciencia que por cualquier otro talento.
Poquito a poco, la vieja hilaba el copo.
La belleza es una carta de recomendación a corto plazo.
Cada generación piensa que puede ser más inteligente que la anterior.
Hacer con soltura lo que es difícil para los demás, he aquí la señal del talento; hacer lo que es imposible para el talento, he aquí el signo del genio.
Un discípulo de quien jamás se pide nada que no pueda hacer, nunca hace todo lo que puede.
La inteligencia es la función que adapta los medios a los fines.
A veces la vida te pegará en la cabeza con un ladrillo. Pero no pierdas la fe.
Ten paciencia con todas las cosas, pero sobre todo contigo mismo.
Sé prudente. Lo mejor en todo es escoger la ocasión.
Es difícil hacer que un hombre entienda algo cuando su salario depende de que no lo entienda.
Es cierto que el amor conserva la belleza y que la cara de las mujeres se nutre de caricias, lo mismo que las abejas se nutren de miel.
Saber para prever, a fin de poder.
La sabiduría de este mundo es la madre y raíz de todos los males.
Así como la verdad se produce por la medida, así la medida se produce por la verdad.
En una bandada de palomas blancas, un cuervo negro añade más belleza incluso que el candor de un cisne.
Las honestas palabras nos dan un claro indicio de la honestidad del que las pronuncia o las escribe.
El secreto de la sabiduría, del poder y del conocimiento es la humildad.
No está en mi naturaleza ocultar nada. No puedo cerrar mis labios cuando he abierto mi corazón.