La excelencia moral es resultado del hábito. Nos volvemos justos realizando actos de justicia; templados, realizando actos de templanza; valientes, realizando actos de valentía.
Es difícil ser bueno y fuerte a la vez. Y, por lo general, cuando más fuertes se es, menos razón se tiene.
Nuestra experiencia se compone más de ilusiones perdidas que de sabiduría adquirida.
Aceptar nuestra vulnerabilidad en lugar de tratar de ocultarla es la mejor manera de adaptarse a la realidad.
No basta con alcanzar la sabiduría, es necesario saber utilizarla.
A la larga el galgo a la liebre mata.
Hay tanta justicia en la caridad y tanta caridad en la justicia que no parece loca la esperanza de que llegue el día en que se confundan.
La belleza es un estado de ánimo.
La gente buena, si se piensa un poco en ello, siempre ha sido gente alegre.
Con audacia se puede intentar todo, pero no conseguirlo todo.
Si no quieres que se sepa, no lo hagas.
Tened miedo de aquellas que, siendo feas, eclipsan a las bellas.
Nadie puede hacer el bien en un momento de su vida mientras hace daño en otro. La vida es un todo indivisible.
El hombre parece tener más carácter cuando sigue su temperamento que cuando sigue sus principios.
Nunca vayas por el camino trazado, porque conduce hacia donde otros han ido ya.
La belleza del fruto está en proporción del tiempo que transcurre entre la semilla y la recolección.
La ambición suele llevar a las personas a ejecutar los menesteres más viles. Por eso, para trepar, se adopta la misma postura que para arrastrarse.
El problema de nuestra época consiste en que sus hombres no quieren ser útiles sino importantes.
No puede uno ser valiente si le han ocurrido sólo cosas maravillosas.
La intuición no es una opinión, es la cosa misma.
Uno se es fiel a sí mismo y se basta.
No hay talento más valioso que el de no usar dos palabras cuando basta una.
Saber es acordarse.
Sólo los sabios más excelentes, y los necios más acabados, son incomprensibles.
El coraje no se puede simular: es una virtud que escapa a la hipocresía.
La prudencia es el más excelso de todos los bienes.
Aconsejar economía a los pobres es a la vez grotesco e insultante. Es como aconsejar que coma menos a quien se está muriendo de hambre.
Más veces descubrimos nuestra sabiduría con nuestros disparates que con nuestra ilustración.
Haz lo necesario para lograr tu más ardiente deseo, y acabarás lográndolo.
La grandeza de un hombre está en relación directa a la evidencia de su fuerza moral.