Hay dos clases de hombres: los que viven hablando de las virtudes y los que se limitan a tenerlas.
Hay gente que cree que todo lo que se hace poniendo cara seria es razonable.
¡La ambición! Inmortal óleo divino con que Dios purifica el barro humano.
Todas las cosas buenas son nuestras; ya el alma no necesita del cuerpo más que lo que el propio cuerpo necesita del alma.
Las naciones son como ciertas familias; sólo a pesar suyo tienen grandes hombres.
De dinero y calidad, la mitad de la mitad.
Ningún hombre sabio quiso nunca ser joven.
La paciencia es la fortaleza del débil y la impaciencia, la debilidad del fuerte.
¿Cómo pretendes que otro guarde tu secreto si tú mismo, al confiárselo, no los has sabido guardar?
Cada cosa en su tiempo, y los nabos en adviento.
Más vale una cabra que da leche que una vaca estéril.
Quien no sabe mostrarse cortés, va al encuentro de los castigos de la soberbia.
Se mide la inteligencia del individuo por la cantidad de incertidumbres que es capaz de soportar.
La integridad del hombre se mide por su conducta, no por sus profesiones.
Lo experimentado como externo no pertenece a los internos intencionales, aunque nuestra experiencia de ello resida allí, como experiencia de lo externo.
A mayor talento, en la mujer, mayor indocilidad.
La cordura y el genio son novios, pero jamás han podido casarse.
Feliz el que reconoce a tiempo que sus deseos no van de acuerdo con sus facultades.
Acepto el fraude en el precio, pero nunca en la calidad.
Sólo el virtuoso es competente para amar u odiar a los hombres.
No puede impedirse el viento. Pero pueden construirse molinos.
La fragilidad tiene nombre de mujer.
Acostumbraros a ser obedientes, porque siempre os ha de tocar obedecer.
El que es bueno en la familia también es un buen ciudadano.
Si añades un poco a lo poco y lo haces con frecuencia, pronto llegará a ser mucho.
¿Qué es nuestra imaginación comparada con la de un niño que intenta hacer un ferrocarril con espárragos?
Las improvisaciones son mejores cuando se preparan.
Normalmente, quienes poseen un gran talento son ingenuos.
Verse a uno mismo suele ser un buen estímulo para el sentido del humor.