La bestialidad es un mal menor que la perversidad, pero es más temible.
Saber mucho da ocasión de dudar más.
El hombre que se mantiene en el justo medio lleva el nombre de sobrio y moderado.
Quien se eleva demasiado cerca del sol con alas de oro las funde.
El mismo placer es un moralista mucho más severo que toda la sabiduría de los sabios.
Bien están los buenos pensamientos, pero son tan livianos como una burbuja de jabón si no los acompaña el esfuerzo por convertir en acción.
Si poseyeseis cien bellas cualidades, la gente os miraría por el lado menos favorable.
Sólo el hombre íntegro es capaz de confesar sus faltas y de reconocer sus errores.
Para que tu mano derecha ignore lo que hace la izquierda, tendrás que esconderla de la conciencia.
Cualquiera que sea su parentesco, la belleza, en su desarrollo supremo, induce inevitablemente a lágrimas a las almas sensibles.
El carácter humano es como una balanza: en un platillo está la mesura y en el otro la audacia. El tímido mesurado y el indiscreto audaz son balanzas con un solo brazo, trastos inútiles.
La virtud no habita en la soledad: debe tener vecinos.
El hombre perfecciona todo a su alrededor; lo que no hace es perfeccionarse a sí mismo.
El hombre cauto jamás deplora el mal presente; emplea el presente en prevenir las aflicciones futuras.
La inteligencia conoce todas las cosas y ordenó todas las cosas que van a ser, las que fueron, las que son ahora y las que no son.
Porque nadie puede saber por ti. Nadie puede crecer por ti. Nadie puede buscar por ti. Nadie puede hacer por ti lo que tú mismo debes hacer. La existencia no admite representantes.
Toda persona honrada prefiere perder el honor antes que la conciencia.
La cortesía es como el aire de los neumáticos: no cuesta nada y hace más confortable el viaje.
La fusión de dos personas en una da como resultado dos medias personas.
La condición esencialísima para ser optimista, es tener una absoluta confianza en sí mismo.
Excelente es tener la fuerza de un gigante, pero usarla como un gigante es propio de un tirano.
La belleza es el acuerdo entre el contenido y la forma.
La modestia sola, es capaz de desarmar la envidia, que por lo común hace a los hombres tan injustos.
Como no fue genial, no tuvo enemigos.
Yo juro que vale más ser de baja condición y codearse alegremente con gentes humildes, que no encontrarse muy encumbrado, con una resplandeciente pesadumbre y llevar una dorada tristeza.
La mitad de la vida es suerte, la otra disciplina; y ésta es decisiva, ya que sin disciplina no se sabría por dónde empezar con la suerte.
No es humano que el deber, por soñar con una humanidad perfecta, sea inexorable con los hombres.
Jamás el esfuerzo conduce a la fortuna.
Cualquiera puede hacer una cosa, el mérito está en hacer creer al mundo que uno lo ha hecho.