El que no sabe disfrutar de la felicidad cuando llega, no debe quejarse si pasa de largo.
¡Qué pena que beber agua no sea un pecado! ¡Entonces sabría mucho mejor!
La bondad es el principio del tacto, y el respeto por los otros es la primera condición para saber vivir.
La mayor parte de los problemas del mundo se deben a la gente que quiere ser importante.
Debemos buscar otra causa para nuestros males que no sea Dios.
Hay derrotas que tienen más dignidad que la victoria.
Una manera laboriosa de no ser nada, es serlo todo; de no querer todo; de no querer nada, es quererlo todo.
La mentira más común es aquella con la que un hombre se engaña a sí mismo. Engañar a los demás es un defecto relativamente vano.
El daño que hacemos no nos trae tantas persecuciones y odios como nuestras buenas cualidades.
Mil rutas se apartan del fin elegido, pero hay una que llega a él.
La aventura podrá ser loca, pero el aventurero ha de ser cuerdo.
Como no me he preocupado de nacer, no me preocupo de morir.
Conocer las cosas que lo hacen a uno desgraciado, ya es una especie de felicidad.
Una mala reputación es una carga, ligera de levantar, pesada de llevar, difícil de descargar.
La confidencia descubre quién era o no digno de ella.
Un hombre debe vivir cerca de sus superiores como cerca del fuego: ni tan cerca que se queme ni tan lejos que se hiele.
Ningún tonto se queja de serlo; no les debe ir tan mal.
Para tener éxito debemos hacer todo lo posible por parecer exitosos.
Tres podrían guardar un secreto si dos de ellos hubieran muerto.
Hay un remedio para las culpas, reconocerlas.
Se alcanza el éxito convirtiendo cada paso en una meta y cada meta en un paso.
Medir las palabras no es necesariamente endulzar su expresión sino haber previsto y aceptado las consecuencias de ellas.
Sin riesgo no se hace nada grande y memorable.
Algunas personas son tan falsas que ya no son conscientes de que piensan justamente lo contrario de lo que dicen.
La derrota tiene algo positivo: nunca es definitiva. En cambio, la victoria tiene algo negativo: jamás es definitiva.
Quienes dicen que el arte no debe propagar doctrinas suelen referirse a doctrinas contrarias a las suyas.
El hombre juicioso sólo piensa en sus males cuando ello conduce a algo práctico; todos los demás momentos los dedica a otras cosas.
El mundo exige resultados. No le cuentes a otros tus dolores del parto. Muéstrales al niño.
Las heridas que te causa quien te quiere, son preferibles a los besos engañadores de quien te odia.