La obra maestra de la injusticia es parecer justo sin serlo.
No hay cosa más fácil que dar consejo ni más difícil que saberlo aceptar.
Si mi teoría de la relatividad es exacta, los alemanes dirán que soy alemán y los franceses que soy ciudadano del mundo. Pero si no, los franceses dirán que soy alemán, y los alemanes que soy judío.
No podemos negociar con aquéllos que dicen, «lo que es mío es mío y lo que es tuyo es negociable».
Querer, es tener el valor de exponerse a un inconveniente; exponerse así es tentar al acaso y es jugar.
Me apoderaré del destino agarrándolo por el cuello. No me dominará.
Somos la memoria que tenemos y la responsabilidad que asumimos. Sin memoria no existimos y sin responsabilidad quizá no merezcamos existir.
En todas las cosas humanas, cuando se examinan de cerca, se demuestra que no pueden apartarse los obstáculos sin que de ellos surjan otros.
Si no se respeta lo sagrado, no se tiene nada en que fijar la conducta.
El verdadero medio de ganar mucho consiste en no querer nunca ganar demasiado.
En cuanto se concede a la mujer la igualdad con el hombre, se vuelve superior a él.
La fuerza no puede jamás persuadir a los hombres; sólo logra hacerlos hipócritas.
El mejor modo de resolver una dificultad es no tratar de soslayarla.
Haríamos muchas más cosas si creyéramos que son muchas menos las imposibles.
La principal ocupación de mi vida consiste en pasarla lo mejor posible.
Disfrutar de todos los placeres es insensato; evitarlos, insensible.
Si no quieres ser desgraciado trata a las catástrofes como a molestias, pero de ninguna manera a las molestias como a catástrofes.
La historia del mundo es la suma de aquello que hubiera sido evitable.
¿Por qué, en general, se rehuye la soledad? Porque son muy pocos los que encuentran compañía consigo mismos.
Cuando la necesidad nos arranca palabras sinceras, cae la máscara y aparece el hombre.
Jamás se desvía uno tan lejos como cuando cree conocer el camino.
Un idealista es un hombre que, partiendo de que una rosa huele mejor que una col, deduce que una sopa de rosas tendría también mejor sabor.
Sucede a veces que se discute porque no se llega a comprender lo que pretende demostrar nuestro interlocutor.
No hay nadie menos afortunado que el hombre a quien la adversidad olvida, pues no tiene oportunidad de ponerse a prueba.
A veces, el silencio es la peor mentira.
No sé yo que haya en el mundo palabras tan eficaces ni oradores tan elocuentes como las lágrimas.
En toda negociación, el hombre honrado está destinado a llevar la peor parte, mientras que la picardía y la mala fe finalmente se llevan los méritos.
Todos quieren la paz, y para asegurarla, fabrican más armas que nunca.
La naturaleza nos ha dado las semillas del conocimiento, no el conocimiento mismo.
Después de la propia sangre, lo mejor que el hombre puede dar de sí mismo es una lágrima.