La moral se exhibe cuando se está en la oposición; la política, cuando se ha obtenido el poder.
El hábito es como un cable; nos enredamos en él cada día hasta que no podemos deshacernos.
Deberíamos conocer qué nos confunde de aquellos con los que vivimos y a quienes queremos.
El dinero es la tarjeta de crédito de los pobres.
El pueblo es aquella parte del Estado que no sabe lo que quiere.
Trabaja para impedir delitos y no necesitarás castigos.
La familia es la base de la sociedad y el lugar donde las personas aprenden por primera vez los valores que les guían durante toda su vida.
Crecí besando libros y pan. Desde que besé a una mujer, mis actividades con el pan y los libros perdieron interés.
No hay un rey que, teniendo fuerza suficiente, no esté siempre dispuesto a convertirse en absoluto.
La diplomacia te saca de un problema en el que el tacto te hubiera evitado meterte.
La moda muere joven.
La sociedad humana constituye una asociación de las ciencias, las artes, las virtudes y las perfecciones. Como los fines de la misma no pueden ser alcanzados en muchas generaciones, en esta asociación participan no sólo los vivos, sino también los que han muerto y los que están por nacer.
De los fumadores podemos aprender la tolerancia. Todavía no conozco uno solo que se haya quejado de los no fumadores.
Mientras la guerra sea considerada como mala, conservará su fascinación. Cuando sea tenida por vulgar, cesará su popularidad.
La política es el arte de impedir que la gente se entrometa en lo que le atañe.
La sociedad está dividida en dos grandes clases: la de los que tienen más comida que apetito y la de los que tienen más apetito que comida.
Allí donde el mando es codiciado y disputado no puede haber buen gobierno ni reinará la concordia.
El dinero es mejor que la pobreza, aun cuando sólo sea por razones financieras.
Las leyes demasiado benignas rara vez son obedecidas; las demasiado severas, rara vez ejecutadas.
Amar la vida a través del trabajo es intimar con el secreto más profundo de la vida.
Nadie puede adoptar la política como profesión y seguir siendo honrado.
Los reyes quieren ser absolutos; los nobles quieren ser independientes; los pueblos quieren ser felices.
No se puede progresar hacia la felicidad mediante la acción política.
Oros son triunfos.
Las leyes mantienen su crédito no porque sean justas, sino porque son leyes.
El puro es el complemento indispensable de toda vida ociosa y elegante.
No es la política la que crea extraños compañeros de cama, sino el matrimonio.
Cuanto más se hace con prisa, más pronto pasa de moda; por eso nuestra civilización industrial moderna ofrece tan curiosas analogías con la barbarie.
El dinero se llora con un pesar más profundo que a los amigos o a los parientes.