Gobernar es pactar; pactar no es ceder.
Los santos esculpidos han ejercido en el mundo una influencia mucho mayor que la de los vivos.
Toda religión que no afirme que Dios está oculto, no es verdadera.
Tan solo por la educación puede el hombre llegar a ser hombre. El hombre no es más que lo que la educación hace de él.
Si queréis conocer a un hombre, revestidle de un gran poder.
Un espíritu histórico no puede dudar de que ha llegado el momento de la resurrección y que precisamente los acontecimientos que parecieron dirigirse en contra de su activación y amenazaban con consumar su hundimiento, han sido los signos más favorables de su regeneración.
Solamente el hombre religioso es siempre el mismo. Porque su Dios no cambia.
Hay que vigilar a los ministros que no pueden hacer nada sin dinero y a aquellos que quieren hacerlo todo solo con dinero.
Huye de las guerras, que es menos sentimiento, padecer su terror que su escarmiento.
Cada dogma tiene su día, pero los ideales son eternos.
Y el gran lazo que sostiene a la sociedad es, por una incomprensible contradicción, aquello mismo que parecería destinado a disolverla; es decir, el egoísmo.
Tan perjudicial es desdeñar las reglas como ceñirse a ellas con exceso.
Cuando los tambores hablan, las leyes callan.
La sociedad es en todos los sitios una conspiración contra la personalidad de cada uno de sus miembros.
La ley es inexorable, como los perros: no ladra más que al que va mal vestido.
Gobernemos gracias al amor y no gracias a la bayoneta.
Un hombre consecuente con su sistema de vida es ciertamente un espíritu estrecho.
Quien gobierna a un pueblo dando buen ejemplo se parece a la estrella polar, que permanece inmutable mientras los astros giran a su alrededor.
Los cazadores furtivos no conocen la veda.
El dinero es como un brazo o una pierna: o se usa o se pierde.
Los hombres se cansan antes de dormir, de amar, de cantar y bailar que de hacer la guerra.
A las mujeres les gusta sobre todo salvar a quien las abandona.
La política es la conducción de los asuntos públicos en beneficio de los particulares.
La inteligencia militar es un oxímoron.
El dinero no nos proporciona amigos, sino enemigos de mejor calidad.
Una nación que quiere agradar a todos, puede ser despreciada por todos.
El genio comienza las grandes obras, pero sólo el trabajo las acaba.
Todas las leyes que se dictan tienen por base la desconfianza; ninguna descansa en la virtud de los ciudadanos.
Édouard René Lefebvre de Laboulaye
La educación ayuda a la persona a aprender a ser lo que es capaz de ser.
Cuando los hombres son puros, las leyes son inútiles; cuando son corruptos, las leyes se rompen.