Las religiones, como las luciérnagas, necesitan de oscuridad para brillar.
Si es un deber respetar los derechos de los demás, es también un deber mantener los propios.
La verdad política, cualesquiera que sean sus formas, no es más que el orden y la libertad.
Las cadenas del hábito son generalmente demasiado débiles para que las sintamos, hasta que son demasiado fuertes para que podamos romperlas.
¿Qué hombre inteligente, si le dieran a elegir, escogería vivir sin rosas o sin berzas, sin correr a asegurar las berzas?
Todos los hombres tienen una mujer en el pensamiento; los casados, además, tienen otra en casa.
Hace siglos que la opinión pública es la peor de las opiniones.
Hay muy pocos que sean tan necios que no prefieren gobernarse a sí mismos antes que ser gobernados por otros.
Soberano es aquel que decide sobre el estado de emergencia.
¿La civilización Occidental? Bueno, sería una excelente idea.
Cualquier gobernante puede hacer tonterías; lo que no se le permite es decirlas.
Tenemos bastante religión para odiarnos unos a otros, pero no la bastante para amarnos.
No puede esperarse que los hombres sean trasladados del despotismo a la libertad en un lecho de plumas.
El poder no es un medio, sino un fin en sí mismo.
Para el que no tiene nada, la política es una tentación comprensible, porque es una manera de vivir con bastante facilidad.
El deporte gusta porque halaga la avaricia, es decir, la esperanza de poseer más.
No podemos hacer la historia, sino sólo esperar a que se desarrolle.
Algún dinero evita preocupaciones; mucho, las atrae.
Aquel que gobierna por medio de su excelencia moral puede compararse a la estrella polar, que permanece en su sitio en tanto todas las demás estrellas se inclinan ante ella.
¿Significa progreso el que el antropófago coma con cuchillo y tenedor?
Hay pocos lazos de amistad tan fuertes que no puedan ser cortados por un pelo de mujer.
La socialización sólo se presenta cuando la coexistencia aislada de los individuos adopta formas determinantes de cooperación y colaboración que caen bajo el concepto general de la acción recíproca.
Cultiva sólo aquellos hábitos que quisieras que dominaran tu vida.
Todos los medios son buenos cuando son eficaces.
Dos cosas contribuyen a avanzar: ir más deprisa que los otros o ir por el buen camino.
En realidad, la atracción o el afecto no son más que simpatía de la costumbre.
En cuanto el alma pierde la aureola juvenil, los generosos torneos por el aplauso son sustituidos por las egoístas competencias por el dinero.
El trabajo hecho con gusto y con amor, siempre es una creación original y única.
Nunca se tendrá un mundo tranquilo hasta que se extirpe el patriotismo en la raza humana.
Las ideas son capitales que sólo ganan intereses en las manos del talento.