En estos tiempos, los jóvenes piensan que el dinero lo es todo, algo que comprueban cuando se hacen mayores.
La historia es cuestión de supervivencia. Si no tuviéramos pasado, estaríamos desprovistos de la impresión que define a nuestro ser.
El arte de un príncipe consiste en hacer el bien personalmente y el mal por segunda mano.
La educación ha logrado que las personas aprendan a leer, pero es incapaz de señalar lo que vale la pena leer.
Estoy de acuerdo en que las sociedades deberían abolir la pena de muerte; pero que empiecen por abolirla los asesinos.
Soy un gran creyente en la suerte, y he descubierto que mientras más duro trabajo, más suerte tengo.
Los resultados de los cambios políticos rara vez son aquellos que sus amigos esperan o que sus enemigos temen.
Para la mayoría de los hombres, la guerra es el fin de la soledad. Para mí, es la soledad infinita.
La cultura es lo que, en la muerte, continúa siendo la vida.
Difícil es templar en el poder a los que por ambición simularon ser honrados.
Poetas, nunca cantemos la vida de un mismo pueblo, ni la flor de un solo huerto. Que sean todos los pueblos y todos los huertos nuestros.
La fuerza de las mujeres depende de que la psicología no puede explicarla. Los hombres pueden ser analizados; las mujeres sólo pueden ser amadas.
Creo que las mujeres sostienen el mundo en vilo, para que no se desbarate mientras los hombres tratan de empujar la historia. Al final, uno se pregunta cuál de las dos cosas será la menos sensata.
El valor del dinero es que con él podemos mandar a cualquiera al diablo. Es el sexto sentido que te permite disfrutar de los otros cinco.
Yo defendería la ley, aunque no fuera más que para protegerme de mí mismo.
Buscar el yo en el poder del oro es edificar sobre arena.
El mundo moderno está lleno de hombres que sostienen dogmas con tanta firmeza, que ni siquiera se dan cuenta de que son dogmas.
Antes de casarme tenía seis teorías sobre el modo de educar a los niños. Ahora tengo seis hijos y ninguna teoría.
Condenar el progreso en todo es olvidarse de los vergeles que ha hecho posible la desalinización del agua de mar, idealizarlo es olvidarse de Hiroshima.
El principio de la educación es predicar con el ejemplo.
Un día mi abuelo me dijo que hay dos tipos de personas: las que trabajan, y las que buscan el mérito. Me dijo que tratara de estar en el primer grupo: hay menos competencia ahí.
La mujer, sólo el diablo sabe lo que es; yo no lo sé en absoluto.
Aquel que tiene gran poder debe usarlo livianamente.
Aunque las mujeres no somos buenas para el consejo, algunas veces acertamos.
Vota a aquel que prometa menos. Será el que menos te decepcione.
La monarquía debe ser gobernada por demócratas, y una república por aristócratas.
Charles-Maurice Talleyrand Périgord
¡Oh legislador! No me des leyes para los pueblos, sino pueblos para las leyes.
Sólo yo tengo el derecho de corregir, pues sólo puede castigar quien ama.
El dinero ha aniquilado más almas que el hierro cuerpos.
Obra siempre de modo que tu conducta pudiera servir de principio a una legislación universal.