No existe gran talento sin gran voluntad.
Nada posible es bello, sólo lo real es bello.
La conciencia es una voz interior que nos advierte que alguien puede estar mirando.
En cualquier momento de decisión lo mejor es hacer lo correcto, luego lo incorrecto, y lo peor es no hacer nada.
La persona inteligente busca la experiencia que desea realizar.
La habilidad es a la astucia lo que la destreza a la estafa.
Tolerancia es esa sensación molesta de que al final el otro pudiera tener razón.
El hombre honesto no teme la luz ni la oscuridad.
El hombre que se levanta es aún más grande que el que no ha caído.
Lo que no quieras que sepan muchos, no lo digas a nadie.
El talento es algo bastante común. No escasea la inteligencia, sino la constancia.
Una vida inútil equivale a una muerte prematura.
La inteligencia busca, pero quien encuentra es el corazón.
Cuando uno no vive como piensa, acaba pensando como vive.
Un grano de buena experiencia a los 9 años, vale más que un curso de moral a los 20.
Mientras sea creador, por bajo que sea el nivel de su creación, un hombre puede considerarse verdaderamente libre.
Las puertas de la sabiduría nunca están cerradas.
Mala cosa es tener un lobo cogido por las orejas, pues no sabes cómo soltarlo ni cómo continuar aguantándolo.
La ciencia se puede aprender de memoria, pero la sabiduría no.
La virtud resplandece en las desgracias.
Apocarse es virtud, poder y humildad; dejarse apocar es vileza y delito.
Haz lo que decimos y no hagas lo que hacemos.
Sólo en las regiones de la fantasía es dado crear; crear es la misión del genio.
El conocimiento de la belleza es el verdadero camino y el primer peldaño para la comprensión de las cosas que son buenas.
Cuando alguien que de verdad necesita algo lo encuentra, no es la casualidad quien se lo procura, sino él mismo. Su propio deseo y su propia necesidad le conducen a ello.
¿De qué sirve una casa si no se cuenta con un planeta tolerable donde situarla?
Ser sincero no es decir todo lo que se piensa, sino no decir nunca lo contrario de lo que se piensa.
La prueba más clara de la sabiduría es una alegría continua.
Si se siembra la semilla con fe y se cuida con perseverancia, sólo será cuestión de tiempo recoger sus frutos.
Yo creo que el mejor medio de hacer bien a los pobres no es darles limosna, sino hacer que puedan vivir sin recibirla.