Lo que quiere el sabio, lo busca en sí mismo; el vulgo, lo busca en los demás.
La claridad es el barniz de los maestros.
Ningún legado es tan rico como la honestidad.
No experimentamos las ventajas de un estado hasta que probamos los sinsabores de otros. No conocemos el valor de las cosas hasta que nos vemos privados de ellas.
El verdadero heroísmo consiste en transformar los deseos en realidades y las ideas en hechos.
La fortaleza crece en proporción a la carga.
Poca observación y muchas teorías llevan al error. Mucha observación y pocas teorías conducen a la verdad.
Un hombre no es infeliz por la ambición, sino porque ésta lo consume.
No es la belleza lo que inspira la más profunda pasión. La belleza sin gracia es un anzuelo sin cebo. La belleza sin expresión cansa.
El aspecto exterior muchas veces revela la condición interior del hombre.
Hasta que no tengan conciencia de su fuerza, no se rebelarán, y hasta después de haberse rebelado, no serán conscientes. Éste es el problema.
El signo más cierto de la sabiduría es la serenidad constante.
La tolerancia es la virtud del débil.
No está mal ser bella; lo que está mal es la obligación de serlo.
Un pequeño gusano roe el corazón a un cedro y lo derriba.
Las oportunidades son como los amaneceres: si uno espera demasiado, se los pierde.
La informalidad en atender una cita es un claro acto de deshonestidad. También puedes robar el dinero de una persona si robas su tiempo.
La mujer que hace un mérito de su belleza, declara por sí misma que no tiene otro mayor.
El afán de perfección hace que algunas personas sean totalmente insoportables.
La primera ley de la amistad es pedir a los amigos cosas honestas; y sólo hacer cosas honestas por ellos.
Aprendamos a esperar siempre sin esperanza; es el secreto del heroísmo.
Gran parte de la bondad consiste en querer ser bueno.
Un hombre no es más que lo que sabe.
Asume una virtud si no la tienes.
No hay auténtico genio sin paciencia.
Louis Charles Alfred de Musset
El genio es un rayo cuyo trueno se prolonga durante siglos.
La mayor sabiduría que existe es conocerse a uno mismo.
La inteligencia no podría representar mucho tiempo el papel del corazón.
Juan Palomo: yo me lo guiso y yo me lo como.