Mientras el tímido reflexiona, el valiente va, triunfa y vuelve.
Languidece la virtud sin adversarios.
Todavía no se han levantado las barreras que le digan al genio: De aquí no pasarás.
Cuando la situación es adversa y la esperanza poca, las determinaciones drásticas son las más seguras.
La cortesía es, ante todo, un buen negocio. Y que se ha de tener, sino en atención a los demás, por puro egoísmo.
El buen sentido es el que mejor está repartido entre todo el mundo.
Todo es bello, o tiene su belleza. Hay que hablar de un cerdo como de una flor.
El que la sigue la consigue.
La disciplina es la parte más importante del éxito.
La virtud es el punto medio entre dos vicios opuestos.
Todo cabe en lo breve. Pequeño es el niño y encierra al hombre; estrecho es el cerebro y cobija el pensamiento; no es el ojo más que un punto y abarca leguas.
El verdadero buscador crece y aprende, y descubre que siempre es el principal responsable de lo que sucede.
Algunas personas son amables sólo porque no se atreven a ser de otra forma.
Un hombre inteligente es aquel que sabe ser lo suficientemente inteligente como para contratar a personas más inteligentes que él.
El verdadero observador contempla con calma y despreocupación los nuevos tiempos revolucionarios.
No intentes apagar un incendio con fuego, ni remediar una inundación con agua.
El hombre siempre está dispuesto a negar todo aquello que no comprende.
Diez miradas para ver la belleza que surge entre un sueño y una catástrofe.
La originalidad consiste en volver al origen; así, lo original es aquello que regresa a la sencillez de las primeras soluciones.
Si la perfección no fuera quimérica, no tendría tanto éxito.
La belleza humana es el lujo de la naturaleza.
Un hombre de palabras virtuosas no siempre es un hombre virtuoso.
Creer en el sentido común es la primera falta de sentido común.
Obedecer es nuestro deber, es nuestro destino, y aquel que no quiera someterse a la obediencia será necesariamente destruido.
Todas las cosas buenas de este mundo no son buenas más que por el uso que hacemos de ellas; y que las disfrutamos tanto cuando nos sirven como cuando las juntamos para dárselas a otros, pero no más.
La modestia es la más inocente de las mentiras.
Recuerdo haber dicho que se necesitaba mucho talento para hacer soportable un poco de genio.
Quizá, solo los genios son verdaderamente humanos.
La paciencia y el tiempo hacen más que la fuerza y la violencia.