Los años arrugan la piel, pero renunciar al entusiasmo arruga el alma.
La única verdad es la realidad.
El infierno está lleno de buenas intenciones y el cielo de buenas obras.
Ningún hombre con prisa puede considerarse civilizado.
Amo la traición, pero odio al traidor.
Un traidor es un hombre que dejó su partido para inscribirse en otro. Un convertido es un traidor que abandonó su partido para inscribirse en el nuestro.
El cielo rara vez hacen que nazcan juntos el hombre que quiere y el hombre que puede.
Es más fácil obtener lo que se desea con una sonrisa que con la punta de la espada.
La injusticia, siempre mala, es horrible ejercida contra un desdichado.
No puede haber grandes dificultades cuando abunda la buena voluntad.
Llegó el momento en que el sufrimiento de los demás ya no les bastó: tuvieron que convertirlo en espectáculo.
Cuando la gente está de acuerdo conmigo siempre siento que debo estar equivocado.
No juzguéis a los demás si no queréis ser juzgados. Porque con el mismo juicio que juzgareis habéis de ser juzgados, y con la misma medida que midiereis, seréis medidos vosotros.
La fortuna da demasiado a muchos, pero a ninguno lo suficiente.
En la vida hay que ser un poco tonto porque si no, solo lo son los demás y no te dejan nada.
No hay paz sin justicia, no hay justicia sin perdón.
Nunca uno se desprende de lo que le pertenece, aunque lo tire o lo regale.
Es de sentido común elegir un método y probarlo. Si falla, admitirlo sinceramente y probar con otro. Pero, sobre todo, intentar algo.
Puedo estar triste solo: para estar alegre, necesito compañía.
Si me engañas una vez, la culpa es tuya; si me engañas dos veces, es mía.
Los que hacen imposible una revolución pacífica harán inevitable una revolución violenta.
No es bueno que todo suceda como deseamos. Cuando todo nos sonríe en el mundo, nos apegamos a él muy fácilmente y el encanto es muy fuerte. Por eso, y porque Dios nos ama, no permite que durmamos mucho y muy cómodamente en este lugar de destierro.
El mundo es un absurdo animado que rueda en el vacio para asombro de sus habitantes.
Cuando pienso que un hombre juzga a otro, siento un gran estremecimiento.
En esta vida hay que morir varias veces para después renacer. Y las crisis, aunque atemorizan, nos sirven para cancelar una época e inaugurar otra.
¿Quieres un consejo para tu éxito en la vida de relación? Ayuda a los otros a sujetarse la careta.
Al inteligente se le puede convencer; al tonto, persuadir.
El hombre sano no tortura a otros, por lo general es el torturado el que se convierte en torturador.
Si no puedo dibujarlo, es que no lo entiendo.