Si quieres ganar un adepto para tu causa, convéncelo primero de que eres su amigo sincero.
La educación es el arma más poderosa para cambiar el mundo.
La sociedad está bien ordenada cuando los ciudadanos obedecen a los magistrados, y los magistrados a las leyes.
Los muertos son los únicos que ven el final de la guerra.
¡Ay de los pueblos gobernados por un poder que ha de pensar en la conservación propia!
El poder y el despotismo duran poco.
El problema de la mujer siempre ha sido un problema de hombres.
Todo poder humano se forma de paciencia y de tiempo.
No confundáis a Jesús, el maestro, con los pobres hombres que le siguen de lejos. No esperéis que su inconsecuencia pueda serviros eternamente de excusa.
La Historia no es mecánica porque los hombres son libres para transformarla.
No son las malas hierbas las que ahogan la buena semilla, sino la negligencia del campesino.
La primera víctima de la guerra es la verdad.
Cualquier mujer que entienda los problemas de llevar una casa está muy cerca de entender los de llevar un país.
Vida ciudadana: millones de seres viviendo juntos en soledad.
Cada hombre lleva un fantasma de mujer, no en la imaginación que entonces sería fácil de expulsarle; sino circulando en su sangre, y cada mujer un fantasma más o menos concreto de hombre.
Alguien puede salir de la masa, pero esto no cambia nada; así que eso debemos tenerlo en cuenta socialmente: las masas serán siempre las masas.
Los azotes físicos y las calamidades de la naturaleza humana hicieron necesaria la sociedad. La sociedad se agregó a los desastres de la naturaleza. Los inconvenientes de la sociedad hicieron necesario al Gobierno, y el Gobierno se agregó a los desastres de la sociedad. Esta es la historia de la naturaleza humana.
Si alguna vez descubre usted alguna ley, sea usted prudente y no trate de aplicarla. Ha descubierto la ley…, es bastante. Porque si esta ley es física y trata de aplicarla en una máquina, tropezará con la materia bruta; y si es una ley social, tropezará con la brutalidad de los hombres.
Lo único malo de los hombres es que no los tengo siempre cerca de mí.
Lo más triste es que la única cosa que se puede hacer durante ocho horas al día es trabajar.
En política, como en religión, hay devotos que manifiestan su veneración por un santo desaparecido convirtiendo su tumba en un santuario del crimen.
El dinero es algo muy singular. Le da al hombre tanta alegría como el amor y tanta angustia como la muerte.
El que no ama su patria no puede amar nada.
El cristianismo tiene tres formas. Una es el elemento generador de la religión como alegría propia de toda religión. Otra, la función mediadora como fe en la omnipotencia de todo lo terrenal para ser el vino y el pan de la vida eterna. Y es la fe en Cristo, su madre y los santos. Escojan la que quieran, escojan las tres, es lo mismo, serán cristianos y miembros de una comunidad única, eterna, indeciblemente feliz.
Habría que añadir dos derechos a la lista de derechos del hombre: El derecho al desorden y el derecho a marcharse.
Las naturalezas inferiores repugnan el merecido castigo; las medianas se resignan a él; las superiores lo invocan.
Cuando yo era chico me decían que cualquiera podía llegar a presidente de la nación. Estoy empezando a creerlo.
Los hombres casados son horriblemente aburridos cuando son buenos maridos, e insoportablemente presumidos cuando no lo son.
Los hombres capaces de alzar y llevar adelante una bandera son muy pocos.