Es un alivio encontrar en un libro de reglas o de leyes alguna que nunca te afectará.
Una buena Constitución es infinitamente mejor que el mejor déspota.
No hay gente ineducada. Todo el mundo lo está; sólo que mucha gente está mal educada.
El derecho del obrero no puede ser nunca el odio al capital; es la armonía, la conciliación, el acercamiento común de uno y del otro.
No puede haber una sociedad floreciente y feliz cuando la mayor parte de sus miembros son pobres y desdichados.
El derecho viene a perecer menos veces por la violencia que por la corrupción.
Cuando tres marchan juntos, tiene que haber uno que mande.
Una conducta desordenada se parece a un torrente invernal de corta duración.
Yo conozco al pueblo: cambia en un día. Derrocha pródigamente lo mismo su odio que su amor.
La moral descansa naturalmente en el sentimiento.
Las mujeres no conceden a la amistad más que lo que sisan al amor.
El comportamiento es un espejo en el que cada uno muestra su imagen.
Los hombres no vivirían mucho tiempo en sociedad si no se engañaran unos a otros.
Es peligroso tener razón cuando el gobierno está equivocado.
El trabajo es vida.
Encuentra la felicidad en el trabajo o no serás feliz.
Hay más religión en la ciencia del hombre que ciencia en su religión.
Las nociones de rectitud e ilicitud, justicia e injusticia, no tienen lugar en la guerra.
Toda historia no es otra cosa que una infinita catástrofe de la cual intentamos salir lo mejor posible.
Sostengo que quien infringe una ley porque su conciencia la considera injusta y acepta voluntariamente una pena de prisión, para que se levante la conciencia social contra esa injusticia, en realidad, demuestra un respeto superior por el derecho.
No tengo suficiente fe en la naturaleza humana como para ser anarquista.
Cada nación se burla de las otras y todas tienen razón.
Si quieres conocer el valor del dinero, trata de pedirlo prestado.
Un ejército de ciervos dirigido por un león es mucho más temible que un ejército de leones mandado por un ciervo.
Generalmente, se puede asegurar que no hay nada más terrible en la sociedad que el trato de las personas que se sienten con alguna superioridad sobre sus semejantes.
Hay que evitar el combate en lugar de vencer en él. Hay triunfos que empobrecen al vencido, pero no enriquecen al vencedor.
A las mujeres les gusta la moda porque toda novedad siempre refleja la juventud.
La sencillez y naturalidad son el supremo y último fin de la cultura.
Allá van leyes que quieren reyes.
La historia es la ciencia de lo que nunca sucede dos veces.