El poder más peligroso es el del que manda pero no gobierna.
El primer humano que insultó a su enemigo en lugar de lanzarle una piedra fue el fundador de la civilización.
Quienes creen que el dinero lo hace todo, terminan haciendo todo por dinero.
Si yo me hubiera dedicado a la política, ¡oh atenienses!, habría perecido hace mucho tiempo y no habría hecho ningún bien ni a vosotros ni a mí mismo.
El hombre no es un animal social, sino cordial, y la familia es la forma menos imperfecta de la cordialidad humana.
Allá donde la moral y la religión son reducidas al ámbito exclusivamente privado, faltan las fuerzas que puedan formar una comunidad y mantenerla unida.
Lo que más me inquieta es que en España todos se preguntan: ¿qué va a pasar? Casi nadie se pregunta: ¿qué vamos a hacer?
Nadie puede llegar a la cima solo con talento. Dios da el talento; el trabajo convierte el talento en genio.
El poder nunca es estable cuando es ilimitado.
No valores el dinero más ni menos de lo que vale, porque es un buen sirviente y un mal amo.
Nuestra adhesión a un líder natural no es una pérdida de libertad, sino el reconocimiento de que nuestras ideas tienen un ejecutor y un intérprete.
La ambición de poder es una mala hierba que solo crece en el solar abandonado de una mente vacía.
La guerra es un asunto demasiado importante para confiarlo a los militares.
Ser hombre ya es en sí mismo una circunstancia atenuante.
Aléjate rápidamente de quienes emplean su tiempo en repetir que son patriotas y viven del patriotismo de los demás.
Nadie que esté entusiasmado con su trabajo puede temer nada de la vida.
He visto suficiente de una guerra para no querer volver a verla.
Si los hombres son tan perversos teniendo religión, ¿cómo serían sin ella?.
La verdadera civilización es aquella en la que todo el mundo da a todos los demás todos los derechos que reclama para sí mismo.
El trabajo es un título natural para la propiedad del fruto del mismo, y la legislación que no respete ese principio es intrínsecamente injusta.
Cuando una multitud ejerce la autoridad, es más cruel aún que los tiranos.
Como los individuos, las naciones nacen y mueren; pero la civilización no puede morir.
Sería deseable que todo el que quisiera presentar su candidatura para un cargo pudiera explicar por qué quiere ser candidato. El deseo de ser candidato parece, por sí mismo,, razón suficiente para la exclusión.
No enseñéis a los niños nada de lo que no estéis absolutamente seguros. Mejor que ignoren mil verdades que no que conozcan una sola mentira.
Una sociedad se embrutece más con el empleo habitual de los castigos que con la repetición de los delitos.
La historia es un incesante volver a empezar.
Cuando un gobierno dura mucho tiempo, se descompone poco a poco y sin notarlo.
La mujer es como los autos, a la vejez es cuando más se pintan.
La pena de muerte es signo peculiar de la barbarie.
Hay que ser buenos no para los demás, sino para estar en paz con nosotros mismos.