Quien daña el saber, homicida es de sí mismo.
La belleza del hombre está o en la sonoridad, o en el significado.
No se ganó Zamora en una hora.
Cuando hay que decidir, el corazón es mejor que decida la cabeza.
La fuerza de una familia, como la fuerza de un ejército, se basa en su mutua lealtad.
Ser honrado en un mundo como este equivale a ser un hombre escogido entre diez mil.
En la práctica, sólo es problema lo que la inteligencia puede resolver.
Nuestra recompensa está en el esfuerzo y no en el resultado. Un esfuerzo total es una victoria completa.
Tenía la conciencia limpia; no la usaba nunca.
La experiencia es algo que no consigues hasta justo después de necesitarla.
Pon un gramo de audacia en todo lo que hagas.
Se podría definir la actividad creativa como un proceso de aprendizaje en el que el profesor y el alumno están en el mismo individuo.
Las palabras antiguas son las mejores, y las breves, las mejores de todas.
El sentido del humor consiste en saber reírse de las propias desgracias.
Somos lo que hacemos día a día. De modo que la excelencia no es un acto sino un hábito.
Imagino que sé lo que significa vivir y morir como no violento. Pero me falta demostrarlo mediante un acto perfecto.
El honor consiste en hacer hermoso aquello que uno está obligado a realizar.
No hay castos; solamente hay enfermos, hipócritas, maníacos y locos.
Cuando no comprendemos una cosa, es preciso declararla absurda o superior a nuestra inteligencia, y generalmente, se adopta la primera decisión.
De todos los beneficios que nos reporta la virtud, uno de los más grandes es el desprecio a la muerte.
Genio es aquel que, en todo momento, sabe plasmar en hechos sus pensamientos.
Nuestra mayor gloria no está en no haber caído nunca, sino en levantarnos cada vez que caemos.
¡Estoy horrorizado! No sé si el mundo está lleno de hombres inteligentes que lo disimulan... o de imbéciles que no se recatan de serlo.
La caridad bien entendida empieza por uno mismo.
Opino, como los romanos de antaño, que el general de hoy debe ser mañana, si es necesario, soldado raso.
De lo sublime a lo ridículo no hay más que un paso.
El hombre no puede aprender más que en virtud de lo que sabe.
El hombre inteligente habla con autoridad cuando dirige su propia vida.
Si no tienes sentido del humor, estás a merced de los demás.