Todos los hombres son sabios; unos antes, los otros, después.
No basta saber, se debe también aplicar. No es suficiente querer, se debe también hacer.
Donde no hay caridad no puede haber justicia.
Louis Charles Alfred de Musset
La experiencia no es lo que te sucede, sino lo que haces con lo que te sucede.
No hay ninguna buena cosa que no tenga su base en la razón.
El genio en el arte consiste en saber hasta dónde podemos llegar demasiado lejos.
Lo único que sé es que no sé nada; y esto me distingue claramente de los demás filósofos, que creen saberlo todo.
Si abordas una situación como si fuera asunto de vida o muerte, morirás muchas veces.
La humildad es la antesala de todas las perfecciones.
Si el hombre procurase ser tan bueno como intenta parecer, lograría su objetivo.
La creación intelectual es el oficio más misterioso y solitario de los humanos.
Cada cosa tiene su belleza, pero no todos pueden verla.
Las almas bellas son las únicas que saben todo lo que hay de grande en la bondad.
Lo que no comprendemos no lo poseemos.
Toda grandeza es inconsciente, o es poca y nada.
Todos aman la vida, pero el hombre valiente y honrado aprecia más el honor.
La paciencia es amarga, pero sus frutos son dulces.
A nadie le faltan fuerzas; lo que a muchos les falta es voluntad.
El gran estilo nace cuando lo bello obtiene la victoria sobre lo enorme.
Todo aquello que sofoca la individualidad, sea cual sea el nombre que se le dé, es despotismo.
La paciencia es un árbol de raíz amarga pero de frutos muy dulces.
La ilusión despierta el empeño y solo la paciencia lo termina.
Quien aspira a adquirir riqueza u honores no sabe amar.
Una de las supersticiones del ser humano es creer que la virginidad es una virtud.
La conciencia sólo puede existir de una manera, y es teniendo conciencia de que existe.
De todas las aberraciones sexuales, la más singular tal vez sea la castidad.
No es tolerante quien no tolera la intolerancia.
Quien se empeña en pegarle una pedrada a la luna no lo conseguirá, pero terminará sabiendo manejar la honda.
Las pequeñas acciones de cada día hacen o deshacen el carácter.