Fácilmente estará contento y tranquilo quien, de verdad, tiene la conciencia limpia.
Es necesario prestarse a los demás, pero no entregarse sino a uno mismo.
Hasta la supervivencia de una banda de ladrones requiere de lealtad mutua.
El único límite para nuestra comprensión del mañana serán nuestras dudas del presente.
Los que saben mucho se admiran de pocas cosas, y los que no saben nada se admiran de todo.
Un verdadero espíritu de rebeldía es aquel que busca la felicidad en esta vida.
Quitad de los corazones el amor por lo bello, y habréis quitado todo el encanto a la vida.
Un poco de rebelión de vez en cuando es buena cosa.
Siempre he creído que lo bueno no era sino lo bello puesto en acción.
Tienes más cualidades de las que tú mismo crees; pero para saber si son de oro, hay que hacerlas rodar, hacerlas circular. Gasta tu tesoro.
Los genios son los que dicen mucho antes lo que se va a decir mucho después.
La lealtad tiene un corazón tranquilo.
La mujer perfecta es un tipo humano superior al varón perfecto, pero también es un ejemplar mucho más raro.
El talento, en gran medida, es una cuestión de insistencia.
Aquí hay un buen criterio para medir el genio: observa si progresa o solo da vueltas sobre sí mismo.
Un hombre alegre es siempre amable.
La sabiduría se preocupa de ser lenta en sus discursos y diligente en sus acciones.
Las mujeres demasiado bellas sorprenden menos el segundo día.
Para algunas cosas tenemos un talento natural; otras hay que aprenderlas. Algunas cosas, sencillamente, no podemos hacer.
Es habitual que los ineptos se engañen al elegir profesión, amigos y casa.
El hombre no revela mejor su propio carácter que cuando describe el carácter de otro.
Para que una lámpara esté siempre encendida, no debemos dejar de ponerle aceite.
La experiencia es como un billete de lotería comprado después del sorteo. No creo en ella.
El lunar es el punto final del poema de la belleza.
Parecer discreto vale tanto como entender una cosa, y es mucho más fácil.
A veces hay que decidir entre una cosa a la que estamos acostumbrados y otra que nos gustaría conocer.
Aunque viajemos por todo el mundo para encontrar la belleza, debemos llevarla con nosotros para poder encontrarla.
A nadie le va mal durante mucho tiempo sin que él mismo tenga la culpa.
El arte de ser sabio consiste en saber a qué se le puede hacer la vista gorda.