Hacer con soltura lo que es difícil para los demás, he aquí la señal del talento; hacer lo que es imposible para el talento, he aquí el signo del genio.
Yo honro con el nombre de virtud a la costumbre de realizar acciones penosas y útiles a los demás.
Es difícil dejar de convertirse en la persona que los demás creen que uno es.
No arrepentirse ni hacer reproches a los demás, son los pasos de la sabiduría.
El bien de la humanidad consiste en que cada uno disfrute al máximo de la felicidad que pueda, sin disminuir la felicidad de los demás.
Lo horrible de este mundo es que buscamos con el mismo ardor hacernos felices y impedir que los demás lo sean.
El deber tiene una gran similitud con la felicidad de los demás.
El hombre más feliz del mundo es aquel que sabe reconocer los méritos de los demás y puede alegrarse del bien ajeno como si fuera propio.
La envidia en los hombres muestra cuán desdichados se sienten, y su constante atención a lo que hacen o dejan de hacer los demás, muestra cuánto se aburren.
El odio es una tendencia a aprovechar todas las ocasiones para perjudicar a los demás.
No hay mayor alegría que aquella que difunde la felicidad entre los demás.
Vivir para los demás no es solo una obligación, sino también una fuente de felicidad.
No hay más que una manera de ser feliz: vivir para los demás.
Cuando se es feliz, queda mucho por hacer: consolar a los demás.
Las mujeres feas son celosas de sus maridos. Las bonitas no tienen tiempo, ¡siempre están tan ocupadas en estar celosas de los maridos de los demás...!
El procedimiento más seguro para hacernos la vida más agradable es hacerla agradable a los demás.
Ponemos más interés en hacer creer a los demás que somos felices que en tratar de serlo.
La felicidad reside en los gustos y no en las cosas; somos felices cuando tenemos lo que nos gusta y no cuando tenemos lo que los demás encuentran agradable.
Por muchas riquezas que el hombre posea y por grandes que sean la salud y las comodidades que disfrute, no se siente satisfecho si no cuenta con la estimación de los demás.
Queremos ser más felices que los demás, y eso es dificilísimo, porque siempre les imaginamos mucho más felices de lo que son en realidad.
La manera de conseguir la felicidad es haciendo felices a los demás.
Por los defectos de los demás el sabio corrige los propios.
La violencia es miedo a las ideas de los demás y poca fe en las propias.
Me he dado cuenta de que la mayoría de la gente está demasiado preocupada con su propia vida para dedicar a los demás el menor pensamiento.
La idiotez es una enfermedad extraordinaria, no es el enfermo el que sufre por ella, sino los demás.
Idiota: del griego idiotés, usado para referirse a quien no se mete en política, preocupado solo en lo suyo, incapaz de ofrecer nada a los demás.
Si no tuviéramos defectos, no sentiríamos tanto placer al descubrir los de los demás.
Para los vanidosos, todos los demás hombres son admiradores.
Cien veces al día burlamos nuestros propios defectos censurándolos en los demás.
Aunque estés solo, no debes decir ni hacer nada malo. Aprende a avergonzarte más ante ti que ante los demás.