Lo que los demás rechazan de ti, cultívalo. Eso eres tú.
Formémonos una patria a toda costa y todo lo demás será tolerable.
El que quiere interesar a los demás tiene que provocarlos.
Esfuérzate por mantener las apariencias; el mundo te dará crédito para todo lo demás.
Las personas cambian y generalmente se olvidan de comunicar dicho cambio a los demás.
Encuentro tanta diferencia entre yo y yo mismo como entre yo y los demás.
De todas las formas de engañar a los demás, la pose de seriedad es la que causa más estragos.
Es deber aquello que exigimos de los demás.
Establecemos reglas para los demás y excepciones para nosotros.
El deber es lo que esperamos que hagan los demás, no lo que hacemos nosotros mismos.
La mayoría de las personas prefieren confesar los pecados de los demás.
Humana cosa es tener compasión de los afligidos; y esto, que en toda persona parece bien, debe máximamente exigirse a quienes hubieron menester consuelo y lo encontraron en los demás.
Para conocer al hombre basta estudiarse a uno mismo; para conocer a los demás, hay que vivir entre ellos.
El suicida es la antítesis del mártir. El mártir es un hombre que se preocupa tanto por los demás que olvida su propia existencia. El suicida se preocupa tan poco por todo lo que no sea él mismo, que desea la aniquilación general.
Nunca llegamos a hacernos a la idea de que contamos menos para los demás de lo que ellos cuentan para nosotros.
Lo único bueno de equivocarse es la alegría que produce a los demás.
Evitemos suplantar con nuestro mundo el de los demás.
Es mucho más difícil juzgarse uno mismo que juzgar a los demás. Si logras juzgarte correctamente, serás un verdadero sabio.
Autoevidente: evidente para uno mismo, pero no para los demás.