Zapateros: los lunes borrachos y los demás días embusteros.
Ya pasado lo de atrás, lo demás no importa.
Guardado está lo que guarda Dios; pero lo demás, no.
Cada cual hable de aquello que sabe, y de lo demás que calle.
Siempre son los demás los que se mueren.
En lo que a acción se refiere, el hombre no puede hacer otra cosa que aproximar o separar los cuerpos naturales; lo demás lo realiza la naturaleza.
Nuestra crítica consiste en reprochar a los demás el no tener las cualidades que nosotros creemos tener.
La razón de que todos seamos tan amigos de pensar bien de los demás, es que todos tememos por nosotros mismos. La base del optimismo es simplemente el miedo.
El optimista cree en los demás y el pesimista sólo cree en sí mismo.
No me gusta la palabra tolerancia, pero no encuentro otra mejor. El amor impulsa a tener, hacia la fe de los demás, el mismo respeto que se tiene por la propia.
Tolerancia significa disculpar los defectos de los demás; tacto, no reparar en ellos.
Es necesario prestarse a los demás, pero no entregarse sino a uno mismo.
Si no tienes sentido del humor, estás a merced de los demás.
Lo único que sé es que no sé nada; y esto me distingue claramente de los demás filósofos, que creen saberlo todo.
Lo que quiere el sabio, lo busca en sí mismo; el vulgo, lo busca en los demás.
Ser original es, en cierto modo, poner de manifiesto la mediocridad de los demás.
Puesto que yo soy imperfecto y necesito la tolerancia y la bondad de los demás, también he de tolerar los defectos del mundo hasta que pueda encontrar el secreto que me permita ponerles remedio.
Hay grandes hombres que hacen que todos los demás se sientan pequeños. Pero la verdadera grandeza consiste en hacer que todos se sientan grandes.
La constancia es el complemento indispensable de todas las demás virtudes humanas.
Comienza a manifestarse la madurez cuando sentimos que nuestra preocupación es mayor por los demás que por nosotros mismos.
Si este fuera un mundo perfecto, no escribiríamos novelas ni haríamos películas. Lo viviríamos, a través del amor de los demás.
La verdadera grandeza no necesita la humillación de los demás.
La cortesía es, ante todo, un buen negocio. Y que se ha de tener, sino en atención a los demás, por puro egoísmo.
Ser honrado no conduce a ninguna parte que aprecien los demás.
Elegancia es la ciencia de no hacer nada igual que los demás, pareciendo que se hace todo de la misma manera que ellos.
El que tiene las nociones más precisas sobre las causas de las cosas y es capaz de explicarlas perfectamente en su enseñanza, es más sabio que todos los demás en cualquier otra ciencia.
Exígete mucho a ti mismo y espera poco de los demás. Así te ahorrarás disgustos.
La cortesía consiste en conducirse de modo que los demás queden satisfechos con nosotros y consigo mismos.
Gran parte de las experiencias que he tenido sobre mí mismo las he hecho observando las particularidades de los demás.
Tratar a los demás como uno quisiera ser tratado es el medio más seguro de agradar que conozco.