La calma absoluta no es la ley del océano. Lo mismo ocurre en el océano de la vida.
Huyo de lo que me sigue; voy detrás de lo que huye de mí.
Convierte tu muro en un peldaño.
No dejes que los planes que tienes para ti sean más importantes que tú mismo.
La teoría es asesinada tarde o temprano por la experiencia.
Quien mucho se baja, el culo enseña.
La fama trae la soledad. El éxito es tan frío como el hielo y tan poco hospitalario como el Polo Norte.
Quien no oye consejo, no llega a viejo.
La seguridad es más que nada una superstición. La vida es una aventura atrevida o no es nada.
Siempre pongo en práctica los buenos consejos que me dan. Es para lo único que sirven.
La abundancia de las cosas, aunque no sean buenas, hace que no se valoren, y la escasez, incluso de las malas, se valora en algo.
Conocí un segundo nacimiento, cuando mi alma y mi cuerpo se amaron y se casaron.
El hombre ha de ser esclavo de la acción si quiere vivir.
El mejor placer en la vida es hacer lo que la gente te dice que no puedes hacer.
Cada lágrima enseña a los mortales una verdad.
La formulación de un problema, es más importante que su solución.
¿De qué otra forma se puede amenazar que no sea de muerte? Lo interesante, lo original, sería que alguien lo amenace a uno con la inmortalidad.
Si alguien está en desacuerdo contigo, déjalo vivir. No encontrarás a nadie parecido en cien mil millones de galaxias.
El mundo es de quien nace para conquistarlo y no de quien sueña que puede conquistarlo.
El fracaso es, a veces, más fructífero que el éxito.
Aprendí a considerar más el aspecto brillante de mi situación que lo que me faltaba, y este recurso, a veces, me proporcionó tan inefable consuelo, que apenas puedo expresarlo.
Una salud demasiado espléndida es inquietante, pues su vecina, la enfermedad, está presta siempre a abatirla.
Aborreced las bocas que predicen desgracias eternas.
Cuando alguien dice estar de acuerdo, en principio, en hacer algo, quiere decir que no tiene la menor intención de hacerlo.
En el mundo común de los hechos, los malos no son castigados y los buenos recompensados. El éxito se lo llevan los fuertes y el fracaso los débiles.
Jamás hallé compañera más sociable que la soledad.
Nunca las noticias son malas para los elegidos de Dios.
Hay almas esclavizadas que agradecen tanto los favores recibidos que se estrangulan con la cuerda de la gratitud.
El ejecutivo del Estado moderno no es otra cosa que un comité de administración de los negocios de la burguesía.