Si no hay café para todos, no habrá para nadie.
El mando de muchos no es bueno; basta un solo jefe.
La necesidad es un mal, no hay necesidad de vivir bajo el imperio de la necesidad.
Tendremos el destino que no hayamos merecido.
Si llego a mi destino ahora mismo, lo aceptaré con alegría, y si no llego hasta que pasen diez millones de años, esperaré alegremente también.
Los bienes son para aquellos que saben disfrutarlos.
El agradecimiento que sólo consiste en el deseo es cosa muerta, como es muerta la fe sin obras.
El ejercicio físico es una tontería. Si estás bien, no lo necesitas, y si estás mal, no puedes hacerlo.
Ni bebas agua que no veas, ni firmes cartas que no leas.
En realidad las cosas verdaderamente difíciles son todo lo que la gente cree poder hacer a cada momento.
Todas las generalizaciones son peligrosas, incluida ésta.
Algunos se equivocan por temor a equivocarse.
No hay ningún viento favorable para el que no sabe a que puerto se dirige.
Me decían que eran necesarios unos muertos para llegar a un mundo donde no se mataría.
No son los deberes lo que quitan a un hombre la independencia: son los compromisos.
En los contratiempos, sobre todo, es en donde conocemos todos nuestros recursos, para hacer uso de ellos.
La vida es hermosa, vivirla no es una casualidad.
El que quiera prosperar en sus negocios hágalos por sí mismo, y si quiere que todo le salga mal, no tiene más que confiarlos a manos ajenas.
Dos especies de lágrimas tienen los ojos de la mujer: de verdadero dolor y de despecho.
El paraíso lo prefiero por el clima; el infierno por la compañía.
Las injurias tienen una gran ventaja sobre los razonamientos: la de ser admitidas sin pruebas por una multitud de lectores.
Latoso es el que nos quita la soledad y no nos da compañía.
Huid del país donde uno solo ejerce todos los poderes: es un país de esclavos.
A un pueblo no se le convence sino de aquello de que quiere convencerse.
En todas las épocas los pequeños han tenido que expiar por la tontería de los grandes.
Si cerráis la puerta a todos los errores, también la verdad se quedará fuera.
Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas, guardé silencio, porque yo no era comunista. Cuando encarcelaron a los socialdemócratas, guardé silencio, porque yo no era socialdemócrata. Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas, no protesté, porque yo no era sindicalista. Cuando vinieron a buscar a los judíos, no protesté, porque yo no era judío. Cuando vinieron a buscarme, no había nadie más que pudiera protestar.
No todo lo que es oro reluce, ni toda la gente errante anda perdida.
Las acciones pueden ser atroces, y las intenciones puras.