Un radical es alguien con los pies firmemente plantados en el aire.
Los aduladores se parecen a los amigos como los lobos a los perros.
Dos hombres traicionados por la misma mujer son algo parientes.
El placer no es sino la felicidad de una parte del cuerpo.
Mejor una mala excusa que ninguna excusa.
Se dice que existen tres clases de testigos: Los que han visto bien, pero dudan de lo que han visto. Los que han visto mal, pero creen haber visto bien. Y los que no han visto nada y aseguran haber visto todo.
Pocos son entre los hombres los que llegan a la otra orilla; la mayor parte corre de arriba a abajo en estas playas.
La manera en que una persona toma las riendas de su destino es más determinante que el mismo destino.
A veces, una tarde cualquiera, la dulzura se instala en las palabras.
Me divierten las gentes que quieren seguir unas reglas, porque en la vida no hay más que lo excepcional.
La mejor forma de conseguir la realización personal es dedicarse a metas desinteresadas.
La mayoría de los hombres emplean la mitad de su vida en hacer miserable la otra.
Todo acto de creación es en primer lugar un acto de destrucción.
Formémonos una patria a toda costa y todo lo demás será tolerable.
Sólo el infortunio puede convertir un corazón de roca en un corazón humano.
Cada hombre tiene que inventar su camino.
Los hombres entienden las discusiones como el arte de hacer callar al adversario; las mujeres como el arte de no dejar la posibilidad de hablar.
En tu lucha contra el resto del mundo te aconsejo que te pongas del lado del resto del mundo.
Cuídate de los que sólo ven desorden en el ruido y paz en el silencio.
Aquí un marido que ama a su mujer es un hombre que no tiene el mérito suficiente para hacerse amar por otra.
Los grandes conocimientos engendran las grandes dudas.
Hombre fácil a la adulación es hombre indefenso.
Más vale reinar en el Infierno, que servir en el Cielo.
Hasta en la muerte de un pajarillo interviene una providencia irresistible.
La paz es para el mundo lo que la levadura para la masa.
Manejar el silencio es más difícil que manejar la palabra.
El infierno está lleno de desagradecidos.
Quizá sea la propia simplicidad del asunto lo que nos lleva al error.
Leemos mal el mundo, y luego decimos que nos engaña.