Podemos observar en la república de los perros que todo el Estado disfruta de la paz más absoluta después de una comida abundante, y que surgen entre ellos contiendas civiles tan pronto como un hueso grande cae en poder de algún perro principal, quien lo reparte con unos pocos, estableciendo una oligarquía, o lo conserva para sí, estableciendo una tiranía.
En España, la mejor manera de guardar un secreto es escribir un libro.
Nada tarda tanto como aquello que no se empieza.
Los errores tienen su valor, aunque solo en algunas ocasiones. No todo el mundo que viaja a la India descubre América.
Para mejorar nuestro conocimiento debemos aprender menos y contemplar más.
Si cada uno limpia su vereda, la calle estará limpia.
La injusticia, dondequiera que se halle, es una amenaza para la justicia en su conjunto.
Es tan injusto poseer exclusivamente a una mujer como poseer esclavos.
La simpatía es muy frecuentemente un prejuicio sentimental basado en la idea de que la cara es el espejo del alma. Por desgracia, la cara es casi siempre una careta.
La victoria por naturaleza es insolente y arrogante.
El etcétera es el descanso de los sabios y la excusa de los ignorantes.
Cuando el delito se multiplica, nadie quiere verlo.
En la prosperidad nuestros amigos nos conocen, en la adversidad los conocemos a ellos.
La pasión de dominar es la más terrible de todas las enfermedades del espíritu humano.
El pecado ofende a Dios y perjudica al hombre.
Sólo quien sabe cuidar lo ajeno puede poseer lo propio.
Mercaderes e industriales no deben ser admitidos a la ciudadanía, porque su modo de vida es abyecto y contrario a la virtud.
Siempre hay alguien que te dice lo que debes hacer. Ya no existe el silencio; en todas partes hay ruido. Si tú no estás con tus propios pensamientos, ¿cómo vas a entender el sentido de las cosas? Es imposible. Vivimos bajo una manipulación perversa, muy sutil.
Un tonto nunca se recupera de un éxito.
El sabio es quien quiere asomar su cabeza al cielo; y el loco es quien quiere meter el cielo en su cabeza.
Nadie se baña en el río dos veces porque todo cambia en el río y en quien se baña.
Qué pequeña eres, brizna de hierba. Sí, pero tengo toda la Tierra a mis pies.
A todo hombre le es concedido conocerse a sí mismo y meditar sabiamente.
Describe un círculo, después acarícialo y se convertirá en un círculo vicioso.
La bajeza más vergonzosa es la adulación
El general debe ser considerado, y el soldado obediente.
Errar es humano, pero culpar a otros por ello es aún más humano.
Todos los hombres que no tienen nada importante que decir hablan a gritos.
Quien no añade nada a sus conocimientos, los disminuye.